martes, 17 de abril de 2012

para salir del pozo? insistir y persistir en la mejora


Interesante reflexión realizada por el jugador de futbol del Bayern de Munich, M. Gomez, publicado en el diario El País (17/04/12), relacionada con los momentos adversos que vivió entre el 20 de Febrero-09 al 10 de Octubre-10, “me encontraba en un pozo deportivo”, en el que estuvo 245 sin marcar un gol.
Cuando llegó al equipo, el entrenador holandés Van Gaal le dijo que era el tercer delantero por detrás de Klose y de Olic, y pensó que lo tenía crudo. Era una situación extremadamente dura  en la que se necesita mucha resistencia, como ocurre en muchos acontecimientos de la vida: "me imaginaba que eso es lo que sintieron los mineros de la mina de San Juan de Copiapo, pero con mayor intensidad".
Se sentía mal, melancólico, irritable, insatisfecho, era un drama que lo resolvió pensando en los 33 mineros chilenos que se encontraban en el interior de un pozo a 700 metros de profundidad durante 69 días: “Mi lema en la vida es que no hay que darse por vencido, nunca hay que rendirse, siempre hay que seguir para adelante”.  Actualmente es segundo máximo goleador de la Champions League y titular en la selección alemana. Es un excelente ejemplo de resiliencia, de tolerancia a la adversidad, en el que se muestra que las personas, en situaciones extremas, son capaces de dar la mejor versión de sí mismos.  

sábado, 14 de abril de 2012

emoción, razón y decisión


La emoción y la cognición cuando funcionan de manera integrada consiguen comportamientos eficientes, es lo que señalaba  L. Pessoa en 2008, neurocientífico y profesor  de la universidad de Indiana, según un articulo publicado en el diario El País (14/04/12).  
El equilibrio y la coherencia entre lo que pensamos y lo que sentimos  hace que el comportamiento sea estable y consistente. Pero hay situaciones en las que las emociones alteran ese equilibrio, como cuando los deportistas sienten miedo en determinados  momentos de la competición y, entonces,  es necesario anticipar lo que vamos a pensar en ese momento, para que el comportamiento siga siendo consistente y eficiente.
Cuando puede aparecer el miedo? En el momento en el que un equipo se pone por delante en el marcador y piensa que puede perder,  el miedo a que pare el portero cuando un jugador va a lanzar un penalty, el miedo a ser desbordado  por el adversario que se debe cubrir en un lanzamiento de corner o como último defensor y el miedo a “llegar tarde” en una salida del portero,  son algunos de los casos más corrientes en el futbol profesional.
Cuando esto ocurre, se produce un predomino instintual sobre lo racional y, mientras no cambie la respuesta emocional o no se controle el miedo,  no  podremos realizar acciones eficientes. Nuestra mente, es decir, la interrelación entre emoción y cognición, dirige los comportamientos a partir del cerebro instintual, emocional y racional que se encuentran superpuestos y se complementan e interactuan  para actuar eficientemente.
Como se encuentran comunicados por conexiones bidireccionales entre ellos en un orden evolutivo ascendente, instinto-emoción-razón, el miedo que se genera en dichas situaciones procede de la relación  instintual y emocional y, para controlarlo o neutralizarlo, será necesario la intervención de la razón. Cuando esto ocurre, para alcanzar una excelente actuación, el deportista podrá integrar en su decisión el impulso del instinto  y la fuerza de la emoción.

instinto, emoción, razón y rendimiento excelente.


El cerebro emocional y el cerebro racional ¿cómo se coordinan? ¿cómo se ensamblan? Interesantes cuestiones planteadas en un articulo publicado en el diario El País (14/04/12), que contribuyen a evidenciar la importancia del desarrollo de las capacidades mentales orientadas hacia el alto rendimiento deportivo.
Cuando se impone lo primitivo, los institntos y la emoción dirigen los comportamientos anulándose la intervención racional y deliberada, momento en el que se desata cualquier tipo de conducta, tando adecuada como inadecuada, eficicaz como ineficaz, previsible como imprevisible: es el reino del azar, del descontrol, del desgobierno, de la inconsistencia y de la desorientación.
También la desconexión entre emoción y razón se produce en situaciones  en las que nos sentimos desbordados por los acontecimientos de la competición o por el exceso de estrés,  lo que provoca que perdamos los nervios y reaccionemos negativamente. Es lo que con demasiada frecuencia ocurre  en el ámbito de la alta competición y, naturalmente, en el fútbol profesional. 
Para evitar eso, ¿que puede hacer la razón para neutralizar los indicadores que disparan la emoción? Como la razón necesita tiempo para actuar, es importante preveer, seleccionar y entrenar  tareas que vayamos a ejecutar en esas situaciones e incorporarlas al plan integral de competición (PIC). Es decir, entrenando los pensamientos que deben ocupar la mente  en ese momento y el tipo de tareas más adecuadas para aplicarlas de forma inmediata, permitirá  a los deportistas gestionar adecuadamente  la respuesta emocional y utilizar la parte instintual en beneficio de su máxima eficiencia. Es el momento en el que el instinto se pone al servicio de la razón.   

lunes, 2 de abril de 2012

todo se puede mejorar gracias al trabajo y al esfuerzo

       Es la opinión del jugador de futbol del Real Madrid, C. Ronando, aparecida en el diario El Mundo (02/04/12),  24 horas después  de marcar un gol desde más de 30 m., impilsando el balón a más de 130 km/h.  
      El continuo afán de superación hace que, día a día, acuda al gimnasio para mejorar un poco más. Le gusta aprender cada día, ser un poco mejor y poco complaciente consigo mismo, es su receta para ser cada día más competitivo. Por ejemplo, desde hace dos años hasta la fecha ha aumentado el éxito en la disputa del juego aéreo desde el 44% al 72% y sabe que eso es gracias al esfuerzo y al trabajo diario.
      Sin embargo, el asunto no es querer convertirse en C. Ronaldo,  sino en ser capaz de desarrollar al máximo  lo que potencialmente nos ha dotado la naturaleza, y para ello sí podemos utilizar los mismos pensamientos y la misma  implicación personal que C. Ronaldo. Es la necesaria parte, tanto para él como para todos los jóvenes futbolistas que quieran alcanzar la excelencia,  que depende de cada jugador y no de lo que les haya otorgado la  naturaleza.