jueves, 16 de abril de 2009

la actitud rocosa frente a la preparación psicológica o el error consciente que permanece latente

Es un tema que quería abordarlo desde hace tiempo, porque continuamente escucho declaraciones de deportistas y entrenadores manifestando que ellos no necesitan o no contemplan en su preparación aspectos psicológicos o que, a la hora de la verdad, no sirven. Como si los aspectos cognitivos y emocionales no tuvieran trascendencia en las situaciones de competición.

Lo evidente es que el hecho de valorar la importancia de la competición y las expectativas que se hacen sobre ella, es una actividad mental que va a mediar en la respuesta emocional y en los procesos anticipatorios del deportista de manera determinante, casi nada. Dejar esto al azar o a la improvisación puede ser algo descabellado; sobre todo porque se pierde el control de la situación y se pone en manos de la dinámica del contexto y del desarrollo de los acontecimientos.

Es corriente escuchar cosas tan curiosas como “es que no lo necesito”, “para que voy a ir a un psicólogo”, “no sirve para nada”, “ estoy muy bien como estoy”, o “la verdad es que es muy importante pero no tenemos presupuesto para ello”.

En este sentido de “actitud rocosa”, me llevé una gran sorpresa cuando hace un par de años escuché las declaraciones de una judoka alicantina que, a la hora de valorar su trayectoria deportiva, señalaba “ nunca he utilizado la preparación psicológica y no la necesito”. Todavía guardo las valoraciones sobre el estado de ánimo, la motivación y la confianza, que realizó durante su preparación para los Juegos de Atlanta-96 y que permitieron una reconstrucción mental sólida, estable y duradera.

martes, 14 de abril de 2009

el compromiso del presente te lleva a la visión del futuro

En ocasiones me he encontrado con deportistas que tienen la capacidad de visualizar de forma nítida y precisa los acontecimientos del futuro, incluso mencionaban que lo que les ha ocurrido ya lo habían imaginado. Curiosamente había un elemento que confluía en todos ellos, el alto compromiso que manifestaban hacia las tareas que diariamente les exigía el entrenamiento.
Creo que es una combinación de dos elementos interactivos lo que les permite desarrollar esa capacidad: la anticipación mental y la motivación. Es más, diría que el componente motivacional está primando sobre el propio proceso anticipatorio. Las personas motivadas predicen, en la mayoría de los casos, positivamente las acciones del futuro y los que anticipan positivamente los acontecimientos del futuro tienen más posibilidades de automotivarse .
Sin embargo es el compromiso del presente, dimensión motivadora, lo que les lleva a ver el futuro de una forma positiva, sobre todo si va acompañado de una alta competencia percibida, pero no necesariamente. Por lo tanto, si queremos que los deportistas sean capaces de “trasladarse” hacia el futuro positivamente, deberemos considerar y trabajar previamente su nivel de compromiso con todo lo que ello supone. Practicar la visualización sin contemplarlo nos alejará del camino de la mejora.


domingo, 12 de abril de 2009

si lo tomas como tu oportunidad podrás sentir que flotas en el aire y que todo es posible

Hace unos cuantos años me comentaba un amigo lo que había sentido durante la disputa del tercer puesto en el Cto. del Mundo de Judo y los motivos de esa sensación “es como si flotaras, te sientes ligero como el viento y que puedes llegar a donde te propongas. Era mi oportunidad, la tenía que aprovechar y la deseaba extraordinariamente. Sabía que tendría mi momento y sólo estaba centrado en lo que tenía que hacer para darle la oportunidad de que surgiera durante el combate y lo pudiera aprovechar”.



Lo comento porque a muchos deportistas les cuesta afrontar la competición como una oportunidad. En parte si que lo ven como tal, pero también ven la otra cara de la moneda: será muy duro, no estaré cómodo, no me va bien, me preocupa su técnica, tendré que tener cuidado con.. y con.., y así sucesivamente. De esta manera es imposible alcanzar ese estado excepcional en el que uno llega a rendir a límites insospechados.



A mi amigo, con la suerte de cara suficiente, le surgió el momento que estaba deseando y consiguió un resultado excepcional frente a un adversario de mayor envergadura, técnica y experiencia. Sólo pretendo que, aquellos deportistas que lean estos párrafos, reflexionen sobre ello y, si tienen la oportunidad, les sirva para optimizar su potencial de rendimiento y alcanzar lo que se propongan.



sábado, 11 de abril de 2009

en Augusta he perdido confianza

Es un comentario del golfista español aparecido en El Mundo (10/04/09) que me ha llamado la atención. Parece que la fluctuación de la confianza la asocia al tipo de campo que juegue y esto, nos sirve para hacer dos reflexiones. La primera que la confianza no tiene por qué fluctuar y la segunda, que establece una asociación con elementos del entorno, de carácter externo.

Añade “no lo cojo con tantas ganas, no estoy cómodo, espero que sea diferente ya que he cambiado el calendario”. Esta medida le puede permitir llegar en mejor estado de forma, pero sería más apropiado hacer un trabajo psicológico específico, ya que tanto la confianza como la adversidad de los acontecimientos son aspectos mentales.

Seguramente si le van bien las cosas en los primeros hoyos, y eso es lo que le deseo, coja confianza y continúe así el segundo día. Lo que pasa es que para mejorar esta cualidad sólo sirve el trabajo específico que se realice asociado a aspectos endógenos, dada su maestría y “expertise” técnica y táctica, sobre todo en los momentos de presión del tercer y cuarto día. El hecho de pensar de esta manera complica mucho el trabajo para la construcción de una confianza sólida y estable, porque se acepta incondicionalmente que fluctúa cuando también puede ser permanente y consistente.