viernes, 10 de abril de 2009

cuando la incertidumbre afecta a la confianza

Escucho opiniones y leo declaraciones de entrenadores que siguen creyendo que la incertidumbre en las situaciones de competición tiene que afectar al nivel de confianza, sin darse cuenta que con esta creencia, son ellos los que facilitan esta asociación negativa.

Así ocurre en demasiadas ocasiones, que deportistas con una gran potencialidad, ante las situaciones de incertidumbre, se sienten mal y comienzan a tener sensaciones anímicas negativas derivadas de la pérdida de confianza; incluso semanas antes de la competición. No son conscientes que dicha incertidumbre afectará a la expectativa de resultado, pero no hay razones para que sea de la misma manera con el grado de confianza. Sin embargo, a pesar de conocerlo y de explicarlo, no es fácil evitar esta errónea influencia.
En este sentido, me viene a la cabeza la última experiencia que ha tenido una amiga mía, que con un gran potencial y abordando la situación de forma envidiable, era incapaz de disociar estos dos elementos y manejar adecuadamente los pensamientos, lo que le llevaba a la inestabilidad anímica, es decir, “la procesión iba por dentro”. Llegados a este punto emocional, sí que entramos en el terreno de lo desconocido, en el que se complican las soluciones y pierden fuerza las orientaciones.



jueves, 9 de abril de 2009

el PIC y la paradoja de la libertad de elección

Cuantas más opciones tienes, más posibilidades de experimentar conflictos, más dificil se hace elegir alternativas y más perjudica la toma de decisiones en situaciones de urgencia, como en la mayoría de las situaciones de competición deportiva. Es una de las conclusiones a las que he llegado leyendo el libro de G. Gigerenzer en el que aborda la toma de decisiones.

Precisamente el Plan Integral de Competición (PIC) lo que hace es reducir las posibilidades de utilizar todos los recursos de los deportistas, eligiendo entre las de mayor adecuación y eficiencia para cada ocasión, es decir, limita los recursos a utilizar.
Aquellos deportistas y entrenadores que argumentan que no es necesario elaborar un PIC para la competición, que las decisiones se tomarán en el momento sin establecer una elección previa, deberían saber que la libertad de posibilidades y las alternativas elevadas acompañadas de excesiva información que se maneje, son tremendamente perjudiciales en los casos de la toma de decisiones rápida. Por eso, la mayor contribucion que aporta el PIC es el de facilitar la toma de decisones rápidas en situaciones de máxima exigencia decisoria.



domingo, 5 de abril de 2009

un soplo de aire científico fresco en el futbol

Me refiero al contenido del artículo publicado por J. Golobart en el diario La Vanguardia (4/4/09) en la página 49, titulado “La palabra de un sabio”, y relacionado con el entrenador italiano A. Sacchi que manifestaba: “ Hay que creer en valores que ahora no están en boga, como el trabajo, las ideas el estudio, las nuevas tecnologías o la planificación”.



Estamos hablando de esfuerzo, de conocimiento, de innovación y de toma de decisiones fundamentadas que, en términos formativos de cantera y referido a perfiles de futbolistas, supone priorizar una línea que nos llevará a disponer de jugadores implicados inteligentes y resolutivos.



Frente a ello y cómo si no existiera otra alternativa, se opta por la vía facil y los recursos se destinan a contratar y a endeudarse por encima de las posibilidades. Además, si esta medida se refuerza con la creencia errónea de que el fútbol profesional es diferente a todo, “acientífico”, “incientífico”, “inhumano” “injusto”, “aleatorio”, “impredecible”, “emocional” “único” “irrepetible” (todo ello pertenece al ámbito del resultado de la competición y es normal en cualquier deporte), nos volveremos a equivocar y estaremos utilizando argumentos meramente opinativos carentes de valor y de rigor científico, que nos alejarán de la construcción de un modelo de excelencia en el futbol profesional.



la motivación hacia el engaño o el camino de campeón a mentiroso

Lo acontecido en el gran premio de automovilismo en Australia es un buen ejemplo de los nocivos efectos que genera en el deporte de alto rendimiento, el hecho de valorar únicamente el resultado de la competición.

La situación ocurrida entre los pilotos J. Trulli y L. Hamilton durante el desarrollo de la carrera, me trae a la memoria el contenido de una conferencia que el profesor G. Roberts impartió hace una década en Donostia con el título “La motivación hacia las trampas”. En este caso el piloto inglés, por indicaciones de su equipo, aminora la velocidad de su monoplaza para que Trulli le adelante con el coche de seguridad en pista, dado que creia que le había adelantado anteriormente de forma irregular.

Al finalizar la carrera, los jueces llaman a los dos pilotos para que expliquen lo ocurrido y, en función de las declaraciones de ambos pilotos, deciden sancionar al piloto italiano de Toyota por adelantamiento irregular en beneficio de Hamilton que consigue el tercer puesto.

Sin embargo, posteriormente se descubre que el piloto inglés había engañado a los jueces dando una versión diferente al omitir que él había aminorado la velocidad para que el piloto italiano le adelantara, alegando que seguía instrucciones de su equipo McLaren para que ocultara la verdad. El hecho de ser inmediatamente descalificado a la espera de una sanción, no impide evidenciar una realidad en la que las trampas y los tramposos se dan en demasiadas ocasiones.