sábado, 29 de octubre de 2011

llevarse las manos a la cabeza en una acción fallida supone que algo más se podia haber hecho antes de que sucediera.


Viendo el lanzamiento que el jugador del C. F. Barcelona, L. Messi, realizó en el partido disputado en su campo contra el C. F. Sevilla y que el portero detuvo, me llamó la atención que el jugador, después de lanzarlo, se llevara las manos a la cabeza.
Y en una jugosa conversación mantenida  dias después con mi colaboradora I. Azpillaga y con el entrenador G. Arconada, llegábamos a conclusiones diferentes. Se llevo las manos a la cabeza porque el portero se la había parado, lo que impedía ganar el partido?. Porque pensaba que podia haber hecho algo más para preparar el lanzamiento, antes de ejecutarlo,  que supuestamente  no hizo?  O Porque en el entrenamiento no había preparado este tipo de situaciones, anticipando la tangana previa al lanzamiento que duró 5 minutos, y responder eficientemente? .
Ambos pensaban que la primera cuestión era lo que le había hecho realizar ese gesto;  sin embargo, sigo pensando que se llevó las manos a la cabeza porque no se había preparado adecuadamente para esa situación. Con argumentos encontrados para las dos opciones, tendremos que preguntar al protagonista lo que sucedió y, como eso no está a nuestro alcance, cada uno quedarse con su opinión.
Lo que si está a nuestro alcence es recordar a los jóvenes futbolistas que incluso  a un jugador como Messi le pueden parar un penalti en una situación de máxima exigencia, y que lo importante es preparar ese tipo de situaciones anticipadamente para que,  cuando hayan hecho todo lo que dependia de ellos para afrontarla con éxito, no se  lleven las manos a la cabeza como signo de lamentación. Cuando lo has dado todo y has hecho todo lo que estaba en tu mano para conseguirlo antes de que sucedan las cosas, si no las consigues, sólo queda sentir satisfacción  por el trabajo bien hecho y continuar en el camino de la mejora.