lunes, 14 de abril de 2014

la alta competición: el dominio de las funciones ejecutivas. (I)

Habitualmente se dedica gran esfuerzo y tiempo al desarrollo de las capacidades condicionales,  de las tecnico-tácticas y  de las psicológicas,  en el mejor de los casos de forma integrada,  pero en la alta competición aparecen otras necesidades que hasta hace poco se desconocía su influencia y no eran tenidas en cuenta  por la mayoría de técnicos y entrenadores y, por lo tanto, inexistentes para los deportistas.

En los últimos JJOO de Invierno, Sochi-14, se pudieron observar varios casos de deportistas que, a priori, tenían altas probabilidades de alcanzar un resultado exitoso, pero que finalmente cometieron algún error que les impidió alcanzarlo. Se encontraban muy motivados, con alta confianza en sus posibilidades, muy bien preparados técnicamente, tácticamente y condicionalmente pero no fue suficiente. 
Un patinador que cambia un elemento de su programa durante la propia ejecución y repite ejercicio, una corredora de snowboarder que modifica, mientras está ejecutando su ronda, el ángulo de entrada para garantizar una recepción más segura y  se cae, o  un corredor con excesivo ímpetu en tramos complicados y se choca con otro corredor, por un error de control inhibitorio, son ejemplos aparecidos en prensa en los que la utilización inadecuada  de las funciones ejecutivas  han impedido alcanzar el nivel de rendimiento deseado.

miércoles, 2 de abril de 2014

tener el partido en la cabeza

Iniesta y Turán, creadores en sus equipos, tienen el partido en la cabeza.  Es el comentario realizado por el entrenador del C.F. Barcelona, publicado en el diario El Mundo (1/04/14) horas antes de disputar el primer partido de la semifinal de la Champions League-14 contra el Atlético de Madrid.
A. Iniesta (Fuentealbilla 1984) y A. Turan, son los creadores del juego azulgrana y rojiblanco, respectivamente; son la fiel imagen de la imaginación y los programadores del juego de sus equipos, ya que poseen el conocimiento de lo que necesita cada momento del partido.
Saben elegir la jugada que pide ese instante, tienen el partido en la cabeza, todo lo que deciden normalmente lo hacen bien y aciertan en la ejecución, son únicos. Iniesta, según su entrenador, es extraordinario, tiene talento mental, visión de juego y puede estar en distintos lados del campo. Es un claro ejemplo de la importancia de las funciones ejecutivas en el alto rendimiento deportivo.
        Es decir, para manejar el conocimiento necesita apoyarse en: a) “la memoria de trabajo” (retener y utilizar información relevante); para elaborar alternativas necesita b) “planificar” las acciones en base a esa información; para decidir adecuadamente entre ellas, hay que tener d) “iniciativa” y para estar en diferentes partes del campo siendo eficiente en todo momento, hay que disponer de e) “flexibilidad para el cambio”. Estas capacidades mentales   pertenecen al ámbito  de las funciones ejecutivas y son entrenables como las demás. Sólo se necesita conocimiento y dedicación para practicarlas adecuadamente.    

martes, 18 de febrero de 2014

“fue por una tontería” pero, en la alta competición, no hay lugar para ellas.

Es el comentario que hizo el patinador madrileño, Javier Fernández, una vez terminada su intervención en el programa corto al diario Marca (15/02/14), durante los JJOO-14 en Sochi. Aunque se lo tomó bien, como una oportunidad para mejorar, no deja de ser curioso que le sucediera lo mismo que a la corredora catalana  de Snowboard, Queralt Castelet, en su prueba de Half-Pipe. En ambos casos cambiaron parte de lo que llevaban preparado para actuar, es decir,  en el caso del patinador cambió el ejercicio y en el caso de la corredora cambio la línea de entrada al salto para hacer una recepción más segura.
Como hemos comentado en numerosas ocasiones, para cambiar una acción del plan de competición debieran existir poderosas razones que nos lleven a hacer dicho cambio. Sólo las sensaciones que sentimos durante la prueba no debería de ser un motivo suficiente para cambiar, porque la presión suele estar presente en esos casos, juega malas pasadas y la toma de decisiones rápida pone las trampas para cometer errores.

En la alta competición no hay “errores tontos” o tonterias; es una cosa que la preparación mental ayuda a entenderlo. El hecho de considerar una determinada acción como  una tonteria o un error tonto supone que se podía haber evitado, en otras palabras, es un indicador de deficiencia  en la preparación del deportista; pero quienes no dan importancia al entrenamiento mental se consolan pensado de esa manera. Lo que ocurre es que, en estos casos, se paga el precio más alto que se puede pagar: una medalla olímpica.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

la atención es “un músculo del cerebro” que se debe entrenar


Lo único que puedo decir es que la atención es un músculo de la mente y que, como tal, se puede ejercitar con el fin de fortalecerlo, son declaraciones realizadas  por el psicólogo y divulgador científico D. Goleman, publicadas  en el diario El Mundo (11/11/13).  Y el periodista continua con una interesante cuestión ¿Puede ejercitarse la atención como cualquier músculo?
Para empezar, debemos asumir que la mente sólo puede centrarse en una cosa a la vez  y alejarnos de la creencia de que el cerebro funciona con multitareas, porque no es cierto. Cuando hacemos varias cosas a la vez necesitamos seleccionarlas y elegir en cuál de ellas vamos a focalizar nuestra capacidad atencional para poder  hacerlas igual de bien. Y si sufrimos una interrupción, si estamos, por ejemplo, escribiendo un artículo y recibimos un correo electrónico, si nos detenemos a leerlo y contestarlo, nos costará diez minutos volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo. La concentración es el camino y la meditación puede ayudarnos a alcanzarla con mayor facilidad, a entrenar, como decía, el músculo.
No somos conscientes de lo importante que es la atención. Es parte esencial de todo lo que hacemos. Si no estás atento, probablemente no puedes acabar ni una conversación, ni mucho menos un proyecto y menos todavía activarte de forma óptima para ejecutar las acciones necesarias durante la competición. 
La distracción es un mal enemigo de nuestras capacidades y, si dejamos que entre, el producto de lo que sea que estemos haciendo será inferior al que podía haber sido de estar completamente concentrados. Y esto vale para todo y para todos. Interesante reflexión  que nos ayuda a  concienciarnos y a entender la importancia de la atención, para intentar desarrollar  fórmulas que nos permitan poner la atención debida en aquello que hacemos.