martes, 13 de mayo de 2014

nos ha faltado energía mental.

Son declaraciones realizadas por el entrenador  italiano del Real Madrid C.F., C. Ancelotti, después de que su equipo empatara contra el R. Valladolid y perdiera, prácticamente, todas las posibilidades de ganar el Campeonato de  Liga 2.014.  La cuestión es ¿Se puede generar  energía metal para  utilizarla en la búsqueda del máximo rendimiento?.
Numerosas investigaciones señalan que todos tenemos mecanismos para generar y extraer  este tipo de energía que permite obtener niveles de rendimiento por encima de lo esperado. Sobre todo en momentos  críticos o significativos, que es cuando nos ayuda a alcanzar lo que buscamos, por muy difícil que sea. Es una de las cosas que lo hacen todo posible.
Lo que sucede es que, para ello, necesitamos identificar y desarrollar estabilizadores mentales que fijen las pautas de los pensamientos, a modo de herramientas extractoras, adentrándose en el terreno de la respuesta emocional e inmersos en los procesos generadores de adrenalina, noradrenalina, serotonina y cortisol, entre otras sustancias.

Algunas de ellas ya las hemos comentado en diferentes momentos de la intervención llevada a cabo con jugadores juveniles de la Real Sociedad, S.A.D., durante  la fase final de campeones de grupo de la Liga Nacional de Futbol 2014, celebrada en Vera (Almería). La identificación de probabilidades para alcanzar el logro, la estimación de la dificultad, la presión endógena y  los  supuestos acontecimientos del partido, son elementos que funcionan a modo de estabilizadores señalados,  para la generación de energía mental en su máxima expresión. Son entrenables  y dependen de cada deportista.

lunes, 14 de abril de 2014

la alta competición: el dominio de las funciones ejecutivas. (IV)

Como continuación a la entrada anteriror, relacionadas con las dos categorías básicas de las funciones ejecutivas, señalar que el Metaconocimiento, hace referencia a la habilidad necesaria para mantener y manipular información a corto plazo que permita ejecutar acciones posteriores,  a la capacidad para autoevaluarse y tener iniciativa, entre otras funciones.  Mientras que la regulación del comportamiento, se relaciona con la regulación y utilización emocional, sobre todo en situaciones presionantes,  para tomar la iniciativa en el juego en situaciones no previstas o para inhibir una acción inapropiada, una vez iniciada la misma.
Las correspondientes a la primera son 1) Autosupervisión: Por un lado, se refiere al hábito de evaluar el propio rendimiento durante la realización de una tarea o inmediatamente después de finalizada, con el objeto de cerciorarse de que la meta propuesta se haya alcanzado. Por otro, la capacidad para evaluar las consecuencias  de su actuación. 2) Organización instrumental: Es la habilidad para ordenar las cosas del entorno, relacionadas con las tareas a desarrollar y constatando que están disponibles para su utilización. 3) Planificación: Es la capacidad para ordenar la información e identificar las claves en tareas de aprendizaje relacionadas con un objetivo, así como el planeamiento de la mejor vía para alcanzarlo. 4) Memoria de trabajo: permite mantener y retener información relevante en la mente, con el propósito de realizar una tarea o almacenar información para el futuro. 5) Iniciativa: Es la capacidad para iniciar una tarea o actividad sin ser requerido, generar ideas, o dar soluciones de modo independiente.
Las relacionadas con la segunda, (la regulación del comportamiento) son: 6) Control emocional, contempla  la expresión, la modulación y la gestión de la respuesta emocional. 7) Cambio, referida a la capacidad para moverse y actuar con total libertad en una situación, realizar transiciones, resolver problemas de forma flexible y pasar el foco atencional cuando sea necesario.  8) Inhibición: entendida como la capacidad para resistir a los impulsos y detener una acción inapropiada en el momento oportuno. 
Todos estos aspectos señalados se encuentran claramente relacionados con la inteligencia táctica y,  aunque en la literatura científica no existan estudios que se centren en el análisis de los componentes estructurales de las funciones ejecutivas en el ámbito del alto rendimiento, si nos ha parecido  importante hablar sobre ellas modestamente, sobre todo, dadas  sus vinculaciones con la eficiencia en la toma de decisiones rápida y su presencia en los espacio de juego relacionados con el alto rendimiento deportivo.

la alta competición: el dominio de las funciones ejecutivas. (III)

Sabemos que las principales funciones cognitivas implicadas en la toma de decisiones durante el juego son la atención perceptiva y la anticipación, la memoria de trabajo, la planificación de las acciones, la regulación emocional y la iniciativa decisional, todos ellos presentes en las situaciones de máxima exigencia personal.  Y también conocemos que los mecanismos cerebrales subyacentes al proceso de visualización indican una mayor activación de las áreas prefrontales y motoras, concretamente el circuito dorso-lateral que como se sabe, están relacionadas con las funciónes ejecutivas.
El principal problema en la búsqueda de los componentes conductuales de la función ejecutiva es, precisamente, la pobre exploración sobre este tema, ya que durante los últimos diez años  el énfasis se ha centrado  en la esfera cognitiva de las regiones dorso-laterales de los lóbulos frontales. 
A pesar de ello, la investigación  actual ha permitido agrupar los mencionados procesos ejecutivos en dos categorías básicas, metaconocimiento y regulación que se miden  a través del  BRIEF, (Behavior Rating Inventory Executive Function, de G. A. Gioia, P. K. Isquith, S. C. Guy, and L. Kenworthy, 2002), que es una escala que permite evaluar el funcionamiento ejecutivo en diferentes ámbitos como la escuela o la familia.

la alta competición: el dominio de las funciones ejecutivas. (II)

Las funciones ejecutivas son un sistema multidimensional del comportamiento, del funcionamiento emocional y de la cognición humana, que cubre un rango amplio de funciones corticales, como la conducta dirigida a metas, la flexibilidad conductual y cognitiva, la organización del comportamiento, la memoria operativa, el control inhibitorio y la autosupervisión. 
Se cree que son responsables del control cognitivo y de la regulación conductual y de pensamiento, involucrados a su vez, en la planificación, en el mantenimiento de una meta establecida, en el control de los impulsos, en la memoria de trabajo y en el control de la atención, citados por García-Villamisar y Muñoz, en su estudio acerca de las mismas. Asimismo, existen otros espacios en los que las funciones ejecutivas también tienen influencia como son la volición, la acción deliberada y la ejecución efectiva.