martes, 18 de febrero de 2014

“fue por una tontería” pero, en la alta competición, no hay lugar para ellas.

Es el comentario que hizo el patinador madrileño, Javier Fernández, una vez terminada su intervención en el programa corto al diario Marca (15/02/14), durante los JJOO-14 en Sochi. Aunque se lo tomó bien, como una oportunidad para mejorar, no deja de ser curioso que le sucediera lo mismo que a la corredora catalana  de Snowboard, Queralt Castelet, en su prueba de Half-Pipe. En ambos casos cambiaron parte de lo que llevaban preparado para actuar, es decir,  en el caso del patinador cambió el ejercicio y en el caso de la corredora cambio la línea de entrada al salto para hacer una recepción más segura.
Como hemos comentado en numerosas ocasiones, para cambiar una acción del plan de competición debieran existir poderosas razones que nos lleven a hacer dicho cambio. Sólo las sensaciones que sentimos durante la prueba no debería de ser un motivo suficiente para cambiar, porque la presión suele estar presente en esos casos, juega malas pasadas y la toma de decisiones rápida pone las trampas para cometer errores.

En la alta competición no hay “errores tontos” o tonterias; es una cosa que la preparación mental ayuda a entenderlo. El hecho de considerar una determinada acción como  una tonteria o un error tonto supone que se podía haber evitado, en otras palabras, es un indicador de deficiencia  en la preparación del deportista; pero quienes no dan importancia al entrenamiento mental se consolan pensado de esa manera. Lo que ocurre es que, en estos casos, se paga el precio más alto que se puede pagar: una medalla olímpica.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

la atención es “un músculo del cerebro” que se debe entrenar


Lo único que puedo decir es que la atención es un músculo de la mente y que, como tal, se puede ejercitar con el fin de fortalecerlo, son declaraciones realizadas  por el psicólogo y divulgador científico D. Goleman, publicadas  en el diario El Mundo (11/11/13).  Y el periodista continua con una interesante cuestión ¿Puede ejercitarse la atención como cualquier músculo?
Para empezar, debemos asumir que la mente sólo puede centrarse en una cosa a la vez  y alejarnos de la creencia de que el cerebro funciona con multitareas, porque no es cierto. Cuando hacemos varias cosas a la vez necesitamos seleccionarlas y elegir en cuál de ellas vamos a focalizar nuestra capacidad atencional para poder  hacerlas igual de bien. Y si sufrimos una interrupción, si estamos, por ejemplo, escribiendo un artículo y recibimos un correo electrónico, si nos detenemos a leerlo y contestarlo, nos costará diez minutos volver a concentrarnos en lo que estábamos haciendo. La concentración es el camino y la meditación puede ayudarnos a alcanzarla con mayor facilidad, a entrenar, como decía, el músculo.
No somos conscientes de lo importante que es la atención. Es parte esencial de todo lo que hacemos. Si no estás atento, probablemente no puedes acabar ni una conversación, ni mucho menos un proyecto y menos todavía activarte de forma óptima para ejecutar las acciones necesarias durante la competición. 
La distracción es un mal enemigo de nuestras capacidades y, si dejamos que entre, el producto de lo que sea que estemos haciendo será inferior al que podía haber sido de estar completamente concentrados. Y esto vale para todo y para todos. Interesante reflexión  que nos ayuda a  concienciarnos y a entender la importancia de la atención, para intentar desarrollar  fórmulas que nos permitan poner la atención debida en aquello que hacemos. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

sueño todos los días con el gol


          Es el comentario del jugador internacional español de fútbol, R. Negredo, al diario El País (15/10/13), antes de jugar el último partido de la fase previa del Cto del Mundo en Brasil-14 contra Bielorrusia. Sueño cada día con el gol, a todas horas, al quedarme dormido, en el coche, en todo momento.
         Y continuaba: “Antes del partido pienso cómo acabar las jugadas, cómo le vas a pegar si te centra Navas (extermo derecho del equipo); el gol siempre está en la cabeza y yo imagino goles y remates que no llegan nunca, porque en el partido suceden otras cosas. Si no la enchufas te agobias, pero ahora ya no me obsesiono tanto, porque entendí que estar pendiente de si marcaba o no, no me aportaba nada”.
        El mejor consejo que me han dado fue Hugo Sánchez (delantero centro del R. Madrid), cuando coincidí con él en el Almería. “No pienses más que en la primera opción”, señalaba y me regaló un DVD con 38 goles todos al primer toque. “ Sólo pensaba en el primer remate porque la segunda opción siempre es la mala”. 

sábado, 12 de octubre de 2013

sonriendo ante la adversidad nos sentiremos campeones


             Es uno de los pensamientos que María de Villota, piloto de F-1,  nos ha dejado tras su repentino fallecimiento en Sevilla, a los 33 años, año y medio después de sufrir un gravísimo accidente mientras conducía un coche de pruebas de la F-1.
            Nunca se recuperó de las 6 operaciones que sufrió como consecuencia del terrible accidente que le cambió la visión sobre la vida y el extraordinario valor que representaba a partir del mismo: “prefiero perder el ojo que la sonrisa”, manifestaba con frecuencia.
            En su libro “La vida es un regalo”, señalaba las tres realidades sobre las que había que reflexionar. La primera es que no somos dueños de nuestra vida, pensamos que  podemos controlarla, pero cuando te das cuenta de que eres un barco y no el mar, disfrutas más de las olas y de la espuma. La segunda es que somos pequeños, tan pequeños que si desapareciéramos al mundo no le iba a pasar nada. Pero aprendes la grandeza de la vida, al medirte con el universo, y te das cuenta de que nuestros problemas son insignificantes.
Y la tercera es que somos tan inmensos como el mar y tan infinitos como el universo, cuando brindamos nuestra ayuda a quien lo necesita, cuando somos capaces de mirarle a los ojos y ponernos en su lugar a  quien vemos por primera vez.  Ha sido un excelente ejemplo de enfrentarse a la adversidad y de dar lo mejor de sí misma mientras la naturaleza humana se lo ha permitido. En su memoria, recordarla afectuosamente.