lunes, 18 de enero de 2021

no puedes cambiar el viento, pero puedes ajustar las velas para aprovecharlo

        Interesante reflexión realizada por uno de los protagonistas de la película “Los límites de la verdad”, que refleja la importancia que tiene el hecho de centrarse en aquello que depende de un mismo, es decir,  que está en tu mano realizarlo.                                                                        En numerosas ocasiones se da más importancia a lo que no está bajo el control del deportista que a lo que depende de él. También, en situaciones no deseadas o adversas, aparecen los lamentos o comentarios relacionados con la mala suerte, olvidándose de aquellas tareas que le van a permitir enfrentarse a las mismas y salir de ellas más fortalecidos.                                                                             Cuando no se alcanza un estado de forma óptimo, cuando las sensaciones no son las que nos gustarían o cuando el estado de ánimo no se corresponde con el óptimo, en vez de centrarse en el plan integral de competición (PIC) y mantener la confianza alta, abandonan y caen en el derrotismo. En estos casos, la autoconfianza y la reestructuración cognitiva-emocional “son las velas”, que te ayudarán a alcanzar el objetivo perseguido.  


fracaso es no intentarlo

             Es la respuesta que ha dado el entrenador del Real Madrid, Z. Zidane,  a los periodistas en la rueda de prensa celebrada una vez finalizado el partido de semifinales de la Supercopa de España 21, jugado contra el Athletic de Bilbao con un resultado desfavorable.                                              Es un buen ejemplo que refleja la importancia que da  el entrenador  a lo que ocurre durante el partido, es decir, a la Tarea frente al resultado del mismo. También la relevancia que tiene el azar o la suerte, para que las cosas que no dependen de ti sean favorables.                                                                Y continuaba: “Lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas, hemos hecho todo lo que hemos podido hacer para marcar, los jugadores lo han dado todo en el campo, hemos generado numerosas ocasiones de gol que no se han materializado, y por eso estoy satisfecho con mis jugadores, ¿Cómo voy a pensar que hemos fracasado?. Estoy muy satisfecho con mis jugadores. Fracaso sería no haberlo intentado con todas nuestras fuerzas”.  



viernes, 27 de noviembre de 2020

en situaciones de incertidumbre, la claridad o la certeza absoluta en la toma de decisiones no existe

        El hecho de que los deportistas  busquen la certeza absoluta a la hora de tomar decisiones sobre el plan de acción, les puede generar niveles de ansiedad perjudiciales para su rendimiento. Otra cuestión es tener claro como se quiera actuar aunque, a veces, sea necesario un cambio de acción durante el juego.
Creo que es más importante tener claro como se quiere actuar que optar por una solución supuestamente más eficiente pero más dudosa, que necesite una mayor intensidad atencional y haga que tengamos una actitud más analítica que global, dentro de la situación de juego.
Por eso, la claridad en el plan de juego debe  ir acompañada de la autoconfianza, sobre todo en aquellas situaciones en que la incertidumbre provoque dificultades no previstas, para resolverlas de forma adecuada y eficiente: “Tengo claro como quiero actuar, no se lo que pasará, pero se que resolveré cualquier situación imprevista que se plantee mientras compita”. Este pensamiento define claramente lo que quiero explicar.  

miércoles, 25 de noviembre de 2020

no dudes de tí mismo, la duda arruinará tu potencial

           En el alto rendimiento, la autoconfianza es un tema tan recurrente como el desconocimiento existente de su funcionamiento mental. Y en los años que llevo colaborando con deportistas, me he encontrado con dos grupos bien diferenciados: a) aquellos que pase lo que pase jamás pierden su nivel de autoconfianza; b) los que comienzan a dudar de sí mismos a la menor dificultad.                                                          A unos les influye negativamente la dificultad percibida o las sensaciones diferentes a las habituales; a otros el nivel de fatiga percibida, las posibles contrariedades que surjan o los comentarios jocosos y despectivos que se produzcan en su entorno. No es fácil de entender que existen tipos de  confianza, explicados en entradas anteriores y que tienen el mismo efecto positivo cuando se quiere optimizar el  rendimiento de los deportistas.                                                                                             Por una lado, hablamos de la confianza natural que poseen el primer grupo de deportistas mencionados que sólo necesita ser reforzada. Por otro, la confianza artificial que, además de reforzarla, habrá que construirla de forma deliberada a través del entrenamiento mental, necesaria para el segundo grupo de deportistas. Pero, para ello, se necesita un trabajo específico y adecuado, con alto compromiso, esfuerzo mental, constancia y tiempo para que funcione de la misma manera que la natural, sobre todo en situaciones de máxima exigencia personal. Sin embargo, no hay garantias de que esto siempre vaya a suceder.