Es una reflexión que me gustaria compartir en este espacio, dada la escasa importancia que se le da a la Autosupervisión, función ejecutiva de gran importancia, a partir de la que se inicia todo proceso de retención de la información relevante sobre la actuación de los deportistas en competición. La valoración postcompetición es el lugar adecuado para buscar respuestas que nos encaminan en la buena dirección. Normalmente se realiza de forma verbal, cuando los deportistas comparten sus sensaciones y sus acciones con los entrenadores; esto supone que tiene una duración limitada y con el tiempo desaparece. Los modelos de excelencia (mejora), se basan en evidencias y estas son verificables cuando quedan registradas, porque se mantienen en el tiempo. Las palabras, aunque tengan validez en el presente, desaparecen con el tiempo. Por eso es tan importante realizar las tareas de Autosupervisión (Valoración POST), independientemente del resultado de la competición. Es el lugar en el que quedan registrados los aspectos más relevantes de la actuación, reforzados por el feedback del entrenador, y servirá para encontrar en el futuro las respuestas adecuadas que te ayudarán a seguir mejorando.
domingo, 15 de agosto de 2021
la mejora. Buscar respuestas en el lugar adecuado.
jueves, 3 de marzo de 2016
la consistencia en elevados niveles de rendimiento (III).
EN RESUMEN: 1)Visionado y visualización de situaciones deseadas; 2)Afrontamiento, Autoactivación y Revisión de PIC; 3) Gestion de la energia emocional durante el partido; 4) Iniciativa y toma de decisiones en el partido; 5) Ejecución PIC/Flexibilidad para el cambio; 6) Valoracion post partido/feedback entrenadores; 7)Selección y elaboracion de tareas para el entrenamiento.
viernes, 8 de enero de 2016
feedback, planificación y toma de decisiones, soportes necesarios para desarrollar un juego creativo
jueves, 9 de julio de 2015
en el fútbol, todo se reduce a una conjunción entre lo físico y lo técnico
Además, fruto de las últimas investigaciones, se puede hablar de capacidades mentales de “segunda generación”, referidas a las funciones ejecutivas: autosupervisión, memoria a corto plazo, orden y planificación, iniciativa y flexibilidad para el cambio, entre otras. Son las responsables de que un jugador exprese potencialidad futbolísitca al máximo durante cada partido.
empezar bien nos daría confianza y empaque
Empezar bien es mejor que empezar mal, evidentemente, pero no se debería establecer relaciones con la confianza, porque se encuentra asociado a contingencias externas. Pero si se piensa de esta manera, se está dejando que la confianza se vea afectada por elementos externos, con la consiguiente pérdida de fortaleza mental. Debería ser alta y estable en todo momento, sin dejarla a merced de la forma de comenzar la temporada o de otras contingencias externas.
lunes, 23 de marzo de 2015
las cosas no son como suceden sino como se valoren.
martes, 7 de octubre de 2014
el bucle de la mejora en el alto rendimiento: entrenamiento-competición-entrenamiento
martes, 30 de septiembre de 2014
liderazgo empresarial & liderazgo deportivo. (III)
miércoles, 23 de mayo de 2012
asumir responsabilidad en el juego y posibilidad de equivocarse van de la mano
martes, 31 de enero de 2012
la fortuna tiene que cabalgar sobre tus hombros.
martes, 3 de enero de 2012
recuperar la autoestima
lunes, 21 de junio de 2010
tensión, el alimento para España
Se menciona que “no alcanzó el nivel adecuado de activación, arousal, y que les faltó incorporar la agresividad en la visualización”. En este caso señalar que no hay arousal colectivo, sino que siempre es un aspecto individual, por lo que habría que hacer una valoración personal, y que la agresividad es una mala compañera para el rendimiento, pero no así la asertividad, que quizás es lo que se quiso decir.
En otro apartado se menciona con vistas al próximo partido que “ por encima del rival existe un reto y es demostrar ser fiel al modelo que representan, que no ha sido superado”. En este caso indicar que el modelo debe ser el medio por el que consigan su objetivo y nunca debería convertirse en un objetivo per se, como se deduce del comentario planteado.
Creo que estas valoraciones no hubieran aparecido si España hubiera ganado el partido. Sigo pensando que el equipo preparó adecuadamente el partido, que lo afrontaron con determinación, que jugaron a un buen nivel, pero que hubo cosas que no les fueron favorables, es decir, los elementos externos no acompañaron.
Esto se deduce del juego que desarrollaron durante todo el partido, porque existe una opinión unánime en que la posesión de balón fue de 70% -30% favorable a España y en que las oportunidades de gol fueron de 5 a 1. Ahora bien la diferencia está en que a Suiza, que hizo un partido defensivo como lo tenía que hacer, las cosas le salieron redondas y, además, tuvo la suerte que necesitaba para ganar, que es lo que le faltó a España. Los propios jugadores suizos son los que explicaron de ésta manera el extraordinario resultado que obtuvieron en este partido.
Se sigue sin tener en cuenta la presencia de contingencias externas en la competición y que, para obtener un resultado favorable, se necesita tener la suerte suficiente para conseguirlo. Por lo tanto, mezclar valoraciones sobre el afrontamiento y la actuación durante la competición con el resultado obtenido, es una respetable opinión pero muy alejada de una valoración criteriada y fundamentada necesaria para poder explicar lo ocurrido durante el partido señalado.
lunes, 20 de abril de 2009
en la alta competición lo lógico deja paso a lo psicológico
Continuamente se escucha a entrenadores y comentaristas decir que la alta competición es algo único, que ocurren cosas que en ningún otro sitio pasan y que no son explicables: “ es que hay algo especial que no se puede describir, que hace que sea diferente” “ es que en el fútbol hasta el último momento no se sabe lo que va a pasar”. “La lógica no existe en la alta competición”. Es verdad, pero lo que sucede es que están aplicando las leyes del razonamiento lógico para explicar hechos que son de carácter psicológico.
Por ejemplo, desde un punto de vista lógico, el orden de actuación no debería de afectar al comportamiento de los deportistas o para un golfista debería ser lo mismo un bogey en el hoyo 1, que hacerlo en el hoyo 18. Sin embargo, en los dos casos, consideramos que las cosas son muy diferentes porque estamos incorporando parámetros psicológicos a nuestra interpretación.
En este sentido, hay dos aspectos que definen las situaciones de alta competición: la presencia de las emociones y las estimaciones sobre el desconocimiento de lo que va a ocurrir. Esto nos lleva al mundo de la incertidumbre en el que muchas veces los deportistas se pierden, intentando preveer todas las posibilidades y controlar la situación apoyándose en interpretaciones lógicas, cuando en realidad lo que funciona es la convicción personal de que serán capaces de resolver favorablemente. Es decir, hacer una apuesta personal por uno mismo en estas situaciones de alta incertidumbre, lo que para aquellos deportistas que están acostumbrados a una estructura de pensamiento lógico no es fácil, ni tampoco para los técnicos que prescinden de parámetros psicológicos al realizar sus valoraciones.
Utilizan una visión más racional, más lógica, más acorde a contextos bajo control y secuencias de acontecimientos previstos: análisis mecánicos exhaustivos, mediciones y cálculos de velocidades vinculadas a la lógica matemática, distancia recorrida, agarres, posiciones, posesión de balón (que también son importantes tenerlos en cuenta pero no es el momento), pensando que nos aportarán explicaciones sobre el comportamiento del deportista durante la competición, cuando en realidad los elementos referenciales se encuentran en otro ámbito, que en la mayoría de los casos ni siquiera se le menciona.
miércoles, 1 de octubre de 2008
gestionar mejor las emociones
Ultimamente he leido en prensa (DV 29/09/08) declaraciones de entrenadores en las que se hace referencia a la adecuada gestión de las emociones para tomar correctas decisiones. Quizás se estén refiriendo a elementos atencionales o motivacionales, porque en todos los casos lo relacionan con aspectos de “locus de control externo” o de ansiedad frente a los posibles errores. Por eso, más que gestionar las emociones deberíamos de conocer y de utilizar el sistema de autorregulación, en el que confluyen aspectos emocionales, cognitivos y comportamentales de forma integral, verdadero garante de la optimización del rendimiento competitivo. Por cierto, algo que también es entrenable y mejorable.
martes, 12 de agosto de 2008
Intentar hacer las tareas y… suerte necesaria para hacerlas.
De esta manera y con ese mensaje para Ana Carrascosa, judoka española participante en la categoría de-52 Kg., despedía a mi colega y amiga Azucena Verde cuando partió para Pekín. El desenlace no ha ido por ese camino: inicialmente realizó dos excelentes combates, uno de ellos con la china campeona olímpica 2004 y 2008. En la repesca, vuelve a competir excelentemente otros dos combates: con la subcampeona y con la tercera del campeonato del mundo 2007 pero, en este último, en una desafortunada acción se le sale el hombro.
Como el reglamento señala que cualquier contacto médico-deportista supone automáticamente la descalificación de la judoka, Ana tuvo que continuar como pudo hasta que le sancionaron dos veces por falta de combatividad. Ahí se terminaron los sueños de mis dos amigas y les queda la satisfacción por el trabajo realizado y la diversión mientras ha durado su historia.
Pero es un buen ejemplo de la contradicción y de la doble moral que existe en las estructuras relacionadas con el deporte, en el que sólo valen los resultados obtenidos y no cuenta lo demás. Esto, en el modelo institucional español de alto rendimiento, supone por un lado, que todo el trabajo realizado y toda la mejora conseguida durante los últimos años así como el esfuerzo y la motivación empleada poseen un insignificante valor y se evaporan en el aire, como si no existieran. Por otro, se rasgan las vestiduras cuando se produce un positivo en los controles antidoping y arremeten contra los tramposos descubiertos, cuando en realidad el modelo institucional que defienden y los valores que se manejan en él, refuerzan el clima motivacional hacia las trampas.
Desafortunadamente en numerosas ocasiones se utilizan acciones tramposas para ganar, y no me refiero al doping, que también son un engaño y se alejan del “fair play” y del espíritu olímpico al que continuamente se refieren, como si fuera algo sobrenatural desconectado de sus propias responsabilidades como dirigentes que son. El clima motivacional que generan con las acciones diarias correspondientes al modelo institucional señalado, también contribuye a debilitar el funcionamiento ético y a ese espíritu olímpico al que tanto apelan, dado que lo único que se valora son los resultados obtenidos.
miércoles, 30 de julio de 2008
el trabajo bien hecho
Era la valoración generalizada que expresaban los representantes institucionales en la rueda de prensa realizada con motivo de la presentación de la delegación española para los Juegos Olímpicos 2008, sgún los comentarios aparecidos en los diarios de mayor tirada estatal y el D.V. del 28/08/08. Para ello, se basaban en los resultados obtenidos por los deportistas españoles durante el presente año, es decir, utilizaban como referencia evaluativa un indicador que no sirve para ello, como ya lo hemos señalado y razonado en una entrada anterior. Se continua funcionando con dinámicas del pasado, carentes de una base mínimamente científica, sobre la que se pueda construir un modelo de alto rendimiento sólido y garantista, centrado en el crecimiento personal del deportista y en su mejora contínua. Además en alguno de los casos mencionados, como R. Nadal y C. Sastre, dudo que hayan tenido algo que ver en su preparación las federaciones estatales correspondientes. Por lo demás, me gustaría que todos los deportistas españoles que acudan a la olimpiada rindan por lo que valen y, si obtienen medalla mucho mejor. Pero lo que más deseo es que todos ellos hayan basado su preparación de acuerdo a los parámetros señalados por el corredor C. Sastre, brillante vencedor del Tour de Francia-08: trabajo, sacrificio, esfuerzo, respeto, perseverancia y honestidad. Disputar unos Juegos Olímpicos de esta manera y darlo todo es el verdadero éxito y, si a esto le acompaña la suerte suficiente, seguro que se alcanzarán los resultados deseados.
viernes, 25 de julio de 2008
el resultado obtenido y su imposibilidad de utilizarlo como referencia evaluativa
Continuamente observamos que, cuando se producen triunfos exitosos, se tiende a valorara positivamente el trabajo realizado en el entrenamiento y en la preparación de un campeonato. Sin embargo el resultado de clasificación, entendido como el puesto conseguido, no debería tener esa función evaluativa que en determinados ámbitos y en demasiadas ocasiones continúa siendo la única forma de valorar al deportista. Al no poseer ninguna magnitud para poder ser medida, carece de fiabilidad y validez valorativa, lo que impide su sostenibilidad y replicabilidad en el tiempo, por lo tanto, como instrumento evaluativo deja mucho que desear. Otra cosa es el resultado asociado al comportamiento del deportista, que si posee características, o magnitudes de medida, para poder ser evaluado.
Muchas son las variables relacionadas con el resultado (clasificación) de carácter incierto y aleatorio, lo que impide su uso evaluativo, a pesar de que aparentemente, pueda ser la consecuencia de un trabajo bien hecho. Carece de características y propiedades que puedan ser ordenadas en una escala numérica y ser medidas de forma individual.
Sin embargo, el comportamiento de los deportistas sí que pueden poseer esos elementos susceptibles de ser medidos. Además, al realizar dicha valoración, en el primer caso estamos utilizando referencias externas, es decir, comparación normativa, y en el segundo internas, de carácter autocomparativo. Por lo tanto, en el ámbito del rendimiento deportivo, desechemos el resultado de clasificación obtenido en una competición como principal instrumento de evaluación para valorar el comportamiento de los deportistas.
miércoles, 27 de febrero de 2008
todavía no hemos hecho nada
Es una típica frase que utilizan l@s entrenador@s cuando han conseguido buenos resultados durante una fase de la temporada y tienen posibilidades de alcanzar el objetivo de la misma. Es un tópico que no ayuda a optimizar el rendimiento, porque minimiza o anula el esfuerzo y la entrega de los deportistas que han aportado para llegar al lugar que ocupan en ese momento.
Quizás pretendan motivar con esto, para mantener el compromiso y el esfuerzo en los jugadores orientados hacia el logro que se pretende conseguir, pero el único efecto que puede generar es el contrario. La falta de reconocimiento sobre el rendimiento de l@s jugador@s hace que descienda su motivación. Por lo tanto, sería aconsejable que desaparecieran este tipo de comentarios en las manifestaciones de l@s entrenadoras.
miércoles, 2 de enero de 2008
derrotas y fracasos
En un artículo publicado en el periódico (El Mundo 24/12/07), se considera que los resultados de Fernando Alonso, La selección española masculina de Baloncesto y el de Sergio Garcia en el Open Británico fueron un fracaso porque perdieron en el último suspiro.
Se apela al desastre, a la caída al precipicio y otros términos catastróficos para valorar los excelentes resultados obtenidos por los deportistas españoles, por el simple hecho de no quedar primeros. Si los resultados lo son todo, que nos puede extrañar que los deportistas hagan todo lo posible, incluso trampas, para conseguirlos.
También es una responsabilidad de los medios de comunicación generar climas positivos y valorar lo verdaderamente importante de una competición para los deportistas, como es el hecho de darlo todo.
Desgraciadamente este tipo de artículos y valoraciones, al anteponer el resultado a todo lo demás, nos alejan de un deporte en el que se valore la honestidad, la limpieza y la máxima entrega en situaciones excepcionales, como han sido las competiciones mencionadas. Es el camino hacia el desencuentro futuro con la sociedad y a la pérdida de su valor social.