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martes, 23 de octubre de 2018

no te exijo que no pierdas balones, sino que hagas todo lo posible por recuperarlos cuando los pierdes

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        Estando viendo un partido de baloncesto retransmitido por T.V. (22/10/18), en uno de los tiempos muertos, el entrenador del Real Madrid P. Laso se dirigía a un jugador recriminándole su comportamiento en la cancha, con esta consigna. Pero el jugador interpretaba que le estaba “abroncando” por haber perdido un balón.
       Intresante situación porque se identifica claramente la diferencia que puede haber entre culpabilidad y responsabilidad. Es normal que un jugador pierda balones durante el juego, porque no sólo depende de él; también están los adversarios que le pueden robar o puede darse una interpretación distinta con el compañero al que va destinado el pase. Aquí estaríamos en una situación de responsabilidad compartida.
           Pero en el segundo caso, es decir, en lo que tiene que hacer el jugador para recuperar el balón, sólo depende de él mismo. Además, sabe que si no hace una presión intensa y agobiante, será muy dificil que lo consiga; a  a pesar de ello, no la hace. Por lo tanto, estamos en una situación de culpabilidad porque, aún conociendo las consecuencias de su comportamiento, el jugador no hace nada para cambiarlo.

miércoles, 20 de junio de 2018

en el éxito también hay una parte que pertenece al error que, sin ella, no es posible alcanzarlo

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        Leyendo un artículo publicado en el diario El Mundo (11/06/18) por I. Serrano-Rosa, relacionado con los errores y la importancia que tienen en la búsqueda del éxito, me planteaba esta reflexión desde una posición semejante a la reflejada en dicho artículo. Los errores tienen un componente de certeza y te enseñan que  “no ha sido la forma adecuada para resolver la situación”, por eso hay que escucharlos.
              Una adecuada estrategia para que el error nos ayude a alcanzar la meta que buscamos supone tres aspectos: a) Reconocerlo, y centrarse en lo que te pueda enseñar; b) Minimizar el impacto emocional que nos pueda generar el hecho de habernos equivocado; c) Aceptarlo, asumir la responsabilidad y entender que sólo en las situaciones muy complicadas es donde se puede dar “la mejor versión de  uno mismo”, lo que contribuye a mejorar la capacidad adaptativa y a alcanzar al excelencia.
       En dicho artículo, también se destacaba la importancia de las capacidades personales como la autoestima, el optimismo, la autoeficacia y la percpeción de control, aspectos que se encuentran estrechamente relacionados con la satisfacción vital. Por eso, un ejemplo que utilizo a menudo con los deportistas es: “Aunque me gustaria haberlo conseguido hoy no ha podido ser, pero he sido capaz de sacar la mejor versión de mi mismo, me he sentido muy seguro, me he concentrado en lo relevante, he sido más persistente que nunca, por lo que estoy muy satisfecho”.  

viernes, 29 de julio de 2016

para mejorar un déficit primero hay que reconocerlo y después plantear soluciones para conseguirlo.

          Es una sencilla reflexión  que, a menudo, me aparece  en relación a la importancia que tiene la autoobservación y el autoconocimiento en el trabajo de formación que realizo con jóvenes futbolistas en la Real Sociedad, con el objetivo de alcanzar  la excelencia.
          La toma de conciencia sobre sí mismos y el deseo de mejorar  son dos aspectos que  adolecen dichos jóvenes para alcanzar un elevado nivel tecnico-táctico, físico y mental  que les permita acceder al primer equipo con mayor preparación.
          Hacer la valoraciones POST partido, tener presente en todo momento (tanto en el entrenamiento como en los partidos) los objetivos de mejora personal señalados por la secretaria técnica del club, hacer una síntesis de los feedbacks enviados por los entrenadores durante la temporada y asumir mayor responsabilidad en su propia evolución, son aspectos básico pertenecientes  a la reflexión planteada. 

viernes, 15 de abril de 2016

los penaltis no se ensayan, es una cuestión mental: otra leyenda urbana.

      Son declaraciones atribuidas al entrenador del F.C. Barcelona en visperas de disputar la vuelta del partido de ¼ de final  de la “Champions” contra  el At. De Madrid, aparecidas en un artículo del diario El Mundo (13/04/16).  Se argumenta que es imposible reproducir el contexto que se da en el campo, cuando se produce estos lanzamientos.
    “Tirar un penalti no es una cuestión de entrenarlos, hay una edad para eso y además no tiene nada que ver con la situación de presiónde una tanda de penaltis para resolver una eliminatoria de Champions. Sabemos quienes son nuestros especialistas y al final es una cuestión mental.”
      Es evidente que la situación no es reproducible en los entrenamientos, pero no debemos olvidar que “la situación per se” no genera ningún tipo de presión: es el jugador, dando un determinado significado a la situación,  el que hace que  prevalezca un tipo de presión que contribuya a realizar un lanzamiento eficiente;  si es endógena (interpretándolo en términos de reto personal y ganancia) será muy positivo y si es exógena le perjudicará a la hora de ejecutarlo (entendiéndola como una amenaza o pérdida).  Además, numerosas investigaciones realizadas durante los últimos 10 años señalan y refuerzan claramente que las cuestiones mentales también se entrenan.

el espionaje en los penaltis: al parecer el aspecto psicológico juega en contra del lanzador

    En un artículo publicado en el diario El Mundo (29/03/16) se comentaba que, desde la monitorización del fútbol en los últimos años, los datos muestran que en la liga española es donde más lanzamientos se fallan, es decir, se van fuera o terminan en las manos de los porteros. No creo que sea azar, señala Ricardo López ex portero y preparador de porteros en la actualidad.
      Se estudia mucho a los lanzadores, pero si un lanzador prepara a conciencia los lanzamientos, por ejemplo entre 6 opciones, y va alternando estas opciones en cada lanzamiento de forma aleatoria, el porcentaje de posibilidades que tiene de meter gol se mantienen, a pesar de que el portero estudie con detalle su forma de lanzar.
     También ocurre al revés: que los lanzadores pueden observar la ejecución de los porteros. Por eso, es importante entrenar todos los aspectos, el tecnico-táctico, el decisional y el emocional,  con el objetivo de “tener engrasada la maquinaria mental” que se pone en marcha cada  vez que se ejecuta un lanzamiento.  Cuando un lanzador prepara adecuadamente sus lanzamientos y el portero  también lo prepara, las posibilidades para cada uno de ellos se mantienen intactas, en contra de lo que se ha señalado con respecto al aspecto psicológico relacionado con el lanzador. No hay razón alguna para pensar lo contrario.

domingo, 10 de abril de 2016

de esto no se sale llorando

      Son parte de las declaraciones realizadas por el entrenador L. Enrique, del C.F. Barcelona (El Mundo 9/04/16), después de caer derrotado en Anoeta frente a la Real Sociedad S.A.D. por 1-0, tras haber jugado 39 partidos sin conocer la derrota.
    Iniesta, jugador del equipo, comentaba con la intención de reforzar el mensaje del entrenador: “Hemos cometido casi todos los errores que podíamos comenter y ya no podemos fallar más. Cada uno tiene que ver lo que puede hacer  por el equipo y no al revés.”
      Y continuaba el entrenador: “De una situación como esta no se sale llorando ni lamentándose; se hace cambiando, ya que es una maravillosa oportunidad para demostrar que somos el mejor equipo del mundo.” Por un lado, se apela a la responsabilidad individual para hacer cosas y enmendar los errores cometidos y, por otro, se considera la situación adversa como una oportunidad para dar lo mejor de sí mismos. Es un buen ejemplo de responsabilidad proactiva, en donde las excusas y lamentaciones no tienen cabida.  

frustra perder tanto y oir excusas: la responsabilidad proactiva

Es lo que señalaba el jugador de baloncesto R. Rubio (El Mundo 9/04/16), base de los Minnesota Timberwolves, con cierto tono de desesperación, porque el equipo acumula 173 derrotas de 275 partidos disputados y lleva 12 años sin entrar en los playoffs.
Se dice que somos un equipo joven, pero yo creo que hace falta mentalidad ganadora y estoy con mucha ambición para cambiarlo; es frustrante perder tanto y ver que se ponene excusas en la franquicia, la verdad es que lo llevo muy mal.
He mejorado mucho con el tiro y ya he superado los déficits que tenía. Sin embargo, cuando la gente te pone una etiqueta de pequeñito, te va a seguir toda tu carrera, te acompañará siempre, pero yo sé cuales son mis virtudes.  Quiero dar un salto de calidad y, por eso, voy a trabajar las piernas a nivel físico y la técnica individual entre otras cosas.

Es un claro ejemplo de responsabilidad proactiva,  de inconformismo y de estar centrado en la mejora continua, porque rechaza las excusas que se ponen para justificar los malos resultados y está dispuesto a poner todo de su parte para cambiar: “trabajaré en el verano para mejorar aspectos físicos y técnicos”. Está considerado como uno de los mejores bases de la NBA.

domingo, 27 de marzo de 2016

fallamos al ponernos metas

     Es la frase atribuida al jugador de la Real Sociedad de fútbol,  A. Illarramendi,  que encabeza un artículo de la entrevista  publicada en el Diario Vasco (27/03/16). Sin embargo, no creo que el jugador haya dicho semejante despropósito, porque  el hecho de no alcanzar una meta nada tiene que ver con fallar; sólo en el caso de tener la sensación de que se podía haber hecho algo más para conseguirla, puede aparecer esa percepción equivocada. Las metas guian el dia a dia y sin ellas no hay rumbo a seguir.
     Lo que sí se constata es una falta de responsabilidad proactiva, porque la valoración que se realiza es “a posteriori”, es decir, a partir de los resultados negativos: “ Nosotros somos los primeros a los que nos gusta ganar; todos los jugadores intentamos dar más y todos hemos hecho todo lo que hemos podido para conseguir mejores resultados”. Seguramente si se hubieran sacado más puntos no se hablaría de mal juego, de crisis o de sensación de fracaso, a pesar de hacer las mismas cosas en ambos casos.
     Y achacar la mala racha de resultados a un “bajonazo psicológico” supone un gran desconocimiento del funcionamiento mental; los resultados deportivos dependen de factores externos y la preparación psicológica siempre depende de factores internos, que están bajo control del deportista. Ahora bien, lo que sí puede existir es un déficit en la preparación mental de cada deportista, provocado mucho más por el desconocimiento de su funcionamiento que por  el compromiso y la voluntad del mismo. Y esta es la cuestión sobre un aspecto muy importante y entrenable, como es la preparación mental.

jueves, 24 de marzo de 2016

responsabilidad proactiva versus responsabilidad retroactiva (II).

La responsabilidad proactiva se asocia a la disposición motivacional  personal orientada hacia la tarea, porque se encuentra bajo control del deportista y puede responder sobre las acciones necesarias para preparar el partido. También a la anticipación de satisfacción por lo que se desea alcanzar (autorregulación emocional), así como a la utilización de los activadores motivacionales endógenos para afrontar el partido: Reto personal, ganas de disputar “per se”, oportunidad para mejorar, pasión por jugar.
Sin embargo, la responsabilidad retroactiva aparece una vez jugado el partido, y se centra en las tareas realizadas durante el mismo, con predominio de la disposición motivacional personal centrado en el resultado y con el uso se activadores motivacionales exógenos, lo que en ambos casos se sitúan fuera del control del deportista: Nivel del adversario/rivalidad regional, obtener los tres puntos, jugar en casa u otros externos al deportista.
En mi opinión, para ser competitivo, es importante conjugar  ambas, pero con gran predominio de la responsabilidad proactica, porque es la que aumenta las probabilidades de obtener un buen resultado y la que genera satisfacción, incluso cuando los resultados no son los deseados. Las lamentaciones, el sentimiento de culpabilidad, la frustración y el llanto por lo que no se ha conseguido alcanzar, sólo tienen cabida cuando se funciona a través de  la responsabilidad  retroactiva.

miércoles, 23 de marzo de 2016

responsabilidad proactiva versus responsabilidad retroactiva (I)

Es una reflexión generada a partir de la falta de consistencia que se suele producir  con demasiada frecuencia, tanto a nivel individual como colectivo, en situaciones de rendimiento o de alto rendimiento deportivo. La responsabilidad proactiva supone que el deportista hace todo lo que está en su mano para optimizar su potencial y para hacerlo cada vez mejor, lo que genera una serie de tareas previas a la competición ( con mayor intensidad 24-48 horas antes), que se inicia con la autosupervisión de la competición anterior y en las tareas que tendrá que hacer para la siguiente.
Por el contrario, la responsabilidad retroactiva centra su atención en lo que ha sucedido durante la competición y surge como una reacción al transcurso de la misma, centrándose en el pasado, sin orientación proyectiva: “Nos ha faltado intensidad, no hemos sabido contrarrestar el planteamiento del contrario, estamos en una racha negativa”, son algunas de las cuestiones que se escuchan.
Además hay otra gran diferencia entre ellas: en la proactiva no hay lugar para las lamentaciones, si se comenten errores se aprenden de ellos para que no vuelva a suceder y, una vez disputada la competición, la atención se dirige hacia la siguiente manteniendo constante el proceso de preparación para la misma. Sin embargo, en la retroactiva, se producen lamentaciones porque se podían haber hecho las cosas mejor, se dedica demasiada atención a los errores y no a la forma de evitarlos y el proceso de preparación para la siguiente competición es aleatoria, depende en gran parte  de factores externos.