viernes, 3 de octubre de 2014
acerca del liderazgo transformacional
viernes, 26 de septiembre de 2014
cuestiones básicas sobre liderazgo (I)
sábado, 20 de septiembre de 2014
El que llegue tarde al bus se queda en tierra, aunque tengamos que jugar con uno menos
Sin embargo, los estudios antropológicos relacionados con la conducta de los primates, aportan información interesante sobre la naturaleza de este tipo de actuaciones. Las estrategias de tipo autoritario para alcanzar el poder y ser respetado han sido observadas en varias comunidades de chimpancés. En Gombe (Tanzania), donde Jane Goodall ( una de las antropólogas más importantes en el estudio de los primates), estudió a los chimpancés durante años, en una ocasión observó el ascenso al poder de un individuo llamado Mike. Este macho jugaba con bidones de hojalata vacíos, y un día descubrió que el sonido estridente que producían al golpearlos asustaba a los compañeros. Gracias a esta estrategia, consiguió llegar a lo más alto de la jerarquía sin ser el más fuerte del grupo. Desgraciadamente, este tipo de tácticas también son muy comunes en los humanos.
El puñetazo sobre la mesa del directivo, los gritos y lanzamientos de objetos del entrenador o los empujones del adolescente son patrones de comportamiento con un objetivo similar al de Mike y que el ex-entrenador madridista maneja a la perfección. Este tipo de personas con estilo dominante desean ser el centro de atención de manera continua y no soportan el liderazgo natural de otros miembros. Esto podría explicar la decisión del preparador portugués de dejar, en su momento, a Iker Casillas en el banquillo o que acumulara más de doscientas tarjetas amarillas. Este tipo de personajes tratan de dejar claro en todo momento que controlan a su antojo todo lo que sucede y que son muy inflexibles, sin considerar los graves problemas que este tipo de acciones tienen para el rendimiento de su equipo.
lunes, 21 de junio de 2010
integración social& integración en la tarea
Es un indicador que representa una alta complicidad y lealtad con las decisiones que se vayan a tomar. Además, transmite uan elevada satisfacción por poder prestar apoyo a sus compañeros, en el caso de que se quede en el banquillo. No conviene confundirlo ni mezclarlo con la integración social ( buen rollito) que también existe, porque tienen diferente impacto en la optimización de las capacidades personales para el rendimiento colectivo.
Por otro lado, cuando afirma: “hemos de confiar en lo que hicimos para ser favoritos”, está pensando en pasado y, quizás para el próximo partido, hubiera sido más oportuno construir un discurso más específico y adecuado como, por ejemplo, pensar en que han de confiar en que harán “lo que han hecho hasta ahora” para afrontarlo con máximas posibilidades de éxito.
jueves, 13 de agosto de 2009
lealtad y complicidad decisional como indicadores de la integración en la tarea
A veces al analizar el comportamiento individual de los jugadores de un equipo, dejamos de dar importancia a aspectos de máxima relevancia que afectan al rendimiento colectivo. Y me refiero a cosas como la generosidad y apoyo hacia los compañeros, la complicidad en las decisiones tomadas o a la lealtad mostrada en esos instantes en los que no se ha conseguido el éxito en la acción definida.
Son cuestiones que han aparecido en los comentarios recogidos en el diario El País (13/08/09), referidos al desarrollo del partido amistoso de futbol disputado por la selección española contra Macedonia, relacionado con una situación de competición con Villa y Torres como protagonistas. Concretamente señalaban que “ las reacciones de los futbolistas profesionales son iguales que las de los niños de la calle: la frustración, la rabia y los reproches al compañero”, cuando las cosas no se desarrollan como se desean.
Pienos que pueden ser reacciones infantiles, inmaduras, espontáneas que reflejan un déficit en las capacidades de rendimiento del jugador, desde una perspectiva psicológica. Si además, se desconoce que ese tipo de comportamientos debilitan el rendimiento colectivo y, si se le indica la forma de reconducir esa situación y cómo trabajarla, seguro que dejará de aparecer ese comportamiento infantil y callejero.
viernes, 7 de marzo de 2008
para que luego digan que la competencia aumenta la competitividad
Por eso, en mi opinión, la competencia intraequipo genera en sus miembros ansiedad, preocupación, miedo a cometer errores, precipitación, pérdida de referencias hacia la mejora y baja cohesión de grupo.
El enunciado de esta entrada surge de la noticia (publicada en EL PAIS 29-02-08), al comentar el caso del portero del Valencia C.F., T. Hildebrand, que ha comenzado a rendir a su nivel a partir de que desapareciera la competencia con su compañero para ocupar el puesto en la portería del equipo.
viernes, 12 de octubre de 2007
trabajar en equipo y hacer amigos
Este tema ha sido tratado en numerosas ocasiones en los deportes colectivos y, afortunadamente, actualmente se sabe distinguir entre la necesidad que tiene el grupo de trabajar colaborativamente entre sus miembros para alcanzar el éxito (contribución a la tarea) y los lazos de amistad entre ellos (contribución social). Una cosa no quita la otra.
Nadie niega, ni siquiera Ron Dennis, las aportaciones del piloto asturiano en la mejora sustancial del monoplaza y en su capacidad para trabajar junto al resto del equipo en la búsqueda de un coche competitivo. Lo demás, si es más o menos simpático, si cae bien, si es de fácil amiguetes, si ríe las gracias de los chistosos, si es amigo de todos o de nadie, quedan fuera del trabajo en equipo y pertenecen al mundo del alterne. Ahora bien, si se quiere hablar con profesionalidad de estos asuntos, será necesario saber distinguir una cosa de la otra.