miércoles, 18 de agosto de 2010

la presión de la copa del mundo existe

Según un comentario aparecido en el diario El País (20/06/10), el entrenador del equipo inglés, F. Capello de 64 años, hizo un descubrimiento durante la primera fase del campeonato del mundo en Sudafrica 2010.: “la existencia de la presión de la copa del mundo”.

Según el periódico, este ganador por excelencia, no logra que sus jugadores sepan afrontar la presión y desarrollen un juego brillante ¿Cómo es posible que los mejores jugadores, titanes en la Premier League, jueguen tan mal? Más que un entrenador necesitan un exorcista.

O quizás lo que necesiten es una adecuada y específica preparación psicológica para afrontar los partidos con las máximas garantias de rendir a su nivel. A tenor de la actuación de la selección inglesa, y de los comentarios señalados, posiblemente esto es lo que les haya faltado trabajar de forma eficiente.

domingo, 15 de agosto de 2010

el gen ganador

Hace unos dias escuchaba en una cadena de T.V. unos comentarios relacionados con el entrenador Mourihno y el jugador Cristiano Ronaldo, ambos pertenecientes a la plantilla del Real Madrid, en los que se comentaba que estaban unidos por “el gen ganador”. Resulta curioso que los genetistas no lo hayan identificado todavía y, aunque piensen que el código genético está practicamente descifrado, parece que no es así.

Se identifica, sobre todo, a través del cabreo y las malas formas de comportarse cuando no les salen las cosas como desean, es decir, lo de los malos perdedores que cuando no ganan se cabrean y pierden los papeles.

Sin embargo, el entrenador de la selección española V. Del Bosque y el jugador Iniesta, por poner un ejemplo, parece ser que no disponen de este “gen ganador”, aunque ambos hayan ganado la Champions League en diferentes momentos y este año hayan brillado especialmente en el Campeonato del Mundo de Joburg 2.010 siendo vencedores.

Creo que los cuatro son excelentes profesionales “poseen el mismo gen ganador”, mejor dicho capacidades competitivas semejantes, y buscan la perfección, pero con diferente perspectiva y elaboración. Mientras que Cristiano Ronaldo y Mourihno, en esa búsqueda de la perfección, evitan los errores para ser mejores que los demás, en el caso de Iniesta y Del Bosque, en esa misma búqueda, intentan evitar el error para hacerlo mejor cada día y alcanzar la perfección.

Esto explica en parte que, mientras los primeros se cabrean, se enfadan y pierden las formas, los segundos también se enfadan, pero respetan y mantienen una actitud digna de ser elogiada e imitada por el resto de los profesionales, porque contribuye a la construcción social de un funcionamiento ético acorde a valores sociales relevantes.

jueves, 15 de julio de 2010

la mejor manera de ser campeona del mundo de la WCF 2010: gestionando eficientemente el talento.

Es el camino que la selección española de futbol ha utilizado para ganar el campeonato del mundo de Sudáfrica 2010. Es una buena noticia para los amantes del alto rendimiento deportivo, como espacio donde se cultiva las mejores virtudes de la excelencia en el deporte: cultura de esfuerzo, pasión y perfeccionismo positivo, trabajo en equipo, alta competencia, tolerancia al estrés, manejo de la presión y juego limpio, entre otras.

Frente a los que defienden un modelo resultadista en donde todo vale y que hay que ganar de cualquier manera, como la apuesta del equipo holandés que disputó la final y la perdió, el camino utilizado por el equipo español se centró fundamentalmente en desarrollar su juego, centrándose en la tarea y manteniéndose firme cuando los resultados le fueron desfavorables, como en el caso del partido contra Suiza.

Hay que agradecerle al entrenador, V. Del Bosque, que haya sido fiel a su filosofía y reconocerle la valentia que ha tenido para mostrarnos que el mejor camino para alcanzar un resultado excepcional, es hacer bien las cosas. A lo largo de todo el campeonato ha dejado en evidencia a aquellos que defienden el resultado a toda costa, como en el caso del equipo holandés, que planteó y desarrolló un juego sucio, excesivamente duro, lesivo, marrullero y falto de calidad.

Es un excelente mensaje para todos los que nos dedicamos y amamos el alto rendimiento deportivo: “ Que todavía se puede ganar haciendo bien las cosas, sin necesidad de hacer trampas, de utilizar la violencia para frenar al contrario o recurrir a cualquier precio para conseguirlo”.Dos palabras lo resumen: excelencia y deporte.

domingo, 11 de julio de 2010

la pasión y la motivación: una alianza de doble filo

Quince dias después de finalizar el partido de cuartos de final entre Brasil y Holanda, disputado durante el Campeonato del Mundo Jobourg-10 en Sudafrica, sigo recordadno la imagen del jugador brasileño Robinho, con el rostro desencajado y los ojos desorbitados, increpando al jugador holandés Van Bommel por una acción del juego a los 15 mintos del partido. Era el reflejo del exagerado nivel de activación de los jugadores brasileños en general.

Cuando se confunde estas dos variables psicológicas, se cometen errores de difícil reparación inmediata. Entre ambas se configura el nivel de excitación óptimo (semejante al estado flow) y, el hecho de estar alta e intensamente motivado hacia el logro siempre es positivo, pero no ocurre lo mismo con las emociones, porque el exceso de pasión nos lleva a un exceso en la activación, con consecuencias negativas para el rendimiento óptimo.

Estar bajo el dominio de las pasiones impide una toma de decisiones racional durante muchas fases del juego lo que, a veces, se traduce en entradas durísimas sin conexión con el desarrollo del juego, que provocan “tarjeta roja”, es decir, la autoexpulsión del partido.

También afecta a la toma de decisiones rápida, sobre todo a la capacidad anticipativa y a capacidad la táctica, eliminando el “feeling” (las buenas sensaciones) y los reglajes automáticos en la ejecución del movimiento, lo que provoca un juego impreciso, mediocre, farragoso y poco vistoso.

Además, como en este caso, cuando la hostilidad es muy elevada se produce un mayor gasto de energia frente a las mismas tareas, con el consiguiente aumento de la fatiga, tanto real como percibida, acentuándose los errores señalados anteriormente: juego sucio, violento y poco eficiente.

Todas estas cuestiones se dieron durante el transcurso del mencionado partido, en el que los futbolistas brasileños jugaron muy por debajo de su nivel, recurriendo a la hostilidad y olvidándose del potencial que poseen para desarrollar un juego de excelencia, acorde a sus prestaciones. Lo curioso es que esta alianza entre las emociones y la motivación se ven como “un todo”, sin posibilidad de identifiar la función que cada una de ellas cumple en el alto rendimiento deportivo, confundiendose continuamente la activación con la motivación.