viernes, 19 de agosto de 2016

quién no tiene grandes objetivos no alcanza ni los más pequeños

          Es la opinión del joven y prometedor velocista español, B. Hortelano, en su despedida  de la prueba de 200mts lisos  de los JJOO de Río-16, publicada en el diario El Mundo (19/08/16) y después de haber batido el record de España con un tiempo de 20,12”.
          Corrió valiente, ejecutó su plan, pero el cuerpo no aguantó; la carrera del día anterior, en la que batió el récord español de la distancia, le pasó factura: “ Hacer marca personal en día anterior pasa factura”. Sin embargo, está plenamente satisfecho de su actuación, impensable sólo hace dos meses.
          “Más imposible todavía era pensar  que un español pudiera tener grandes aspiraciones en el territorio donde caribeños y norteamericanos celebran sus justas”. Su objetivo había sido, ganar su serie y entrar en la final; no pudo ser pero, gracias a ese objetivo, su actuación ha sido extraordinaria. Los objetivos  siempre marcan el camino por donde tiene que transitar el deportista y centran la dirección e intensidad del esfuerzo necesario para conseguirlos. Sin ellos, la dispersión y la confusión prevalecen sobre todo lo demás.    

martes, 16 de agosto de 2016

una de presión o de inestabilidad de la confianza

          “Estoy desolado, deprimido; he tenido una muy mala actuación y no he sabido competir”, con estas palabras comenzaba un artículo publicado en el diaro El País (14/08/16), relacionado con la actuación del marchador  español M. López,  en la prueba de 20 km. Marcha de los JJOO de Río-16, en el que valoraba su actuación.
          Y continuaba hablando de presión asociada a una gran responsabilidad, agobiado por sentirse físicamente bien, mejor que nunca, preparado para algo grande, pero forzado por las expectativas de  su entorno “era la medalla más segura de todas”. Es un buen ejemplo de la negativa influencia para el rendimiento de la presión exógena, es decir, proveniente de aspectos externos, porque  hace aumentar la ansiedad precompetitiva de forma exagerada, así como la sensación de agobio.
          En estas situaciones, conviene centrarse en lo que se controla, en lo que depende del deportista y, la presión que ayuda a rendir se encuentra asociada a aspectos endógenos.  Cuando las afrontas como un reto, como un desafío personal, con predominio de un afan de superación propio antes que de los adversarios, y aceptas la incertidumbre de lo que va a suceder como algo natural, sabiendo que responderás eficientemente frente a lo que surja, no queda sitio para la ansiedad y el agobio. Pero, desgraciadamente, en nada de esto centró la atención el marchador español.  

la teoría del “porque no”o la resignación del bajo rendimiento anticipado

          Con este título comenzaba un artículo publicado en el diaro el Mundo 14/08/16, relacionado con la actuación del marchador  español M. López,  en la prueba de 20 km. Marcha de los JJOO de Río-16, en el que se intentaba explicar su actuación con esta frase “No sé explicarte, el cuerpo no tira y ya”.
          Sin embargo, una de las posibles explicaciones puede estar relacionada con la inestabilidad de su autoconfianza dado que, según sus propias palabras, “desde el principio no me he visto, las sensaciones no son buenas y el cuerpo no tira”. ¿Cómo es posible que a este nivel un deportista pueda dudar de su capacidad por las sensaciones que tiene, sin darse cuenta que está cometiendo un tremendo error que le encamina hacia el fracaso. O de otra manera, acepta que sus sensaciones van a determinar su rendimiento?  
         Las sensaciones no son controlables, pero los pensamientos si lo son y sobre todo la autoconfianza que, sin ella, se hace imposible rendir al máximo del potencial o incluso superarse a sí mismo. Es la puerta que abre el estado óptimo para el rendimiento, es decir, lo que se conoce como “estado flow”, estado emocional positivo desarrollado por el eminente psicológo M. Csíkszentmihályi. La pérdida de autoconfianza, que es una capacidad psicológica entrenable, conlleva la imposibilidad de disponer de esa energia emocional especial, que hace posible lo que a primera vista parece imposible.

jueves, 11 de agosto de 2016

cuanta más diferencia haya entre lo que puedes hacer y lo que haces en el presente, menos favorable se presentará el futuro.

          En los procesos de preparación en el alto rendimineto, a veces, los deportistas están absortos en el presente, sin tener en cuenta las necesidades que planteará el futuro; esa falta de visión futura, implica que su compromiso en el presente podía ser mayor.
          Es evidente que cuanto mayor coincidencia haya entre lo que haces y lo que podías hacer, más posibilidades de mejora se produce; además, cuando el deportista hace todo lo que está en su mano para el objetivo, nada hay reprochable. Algunos deportistas como M. Phelps,  R. Nadal, M. Jordan, o M. Blasco (primera medalla de oro de España en JJOO), consideran que  el fracaso es no haber hecho todo lo posible para conseguir el objetivo, y quizás por eso, en momentos críticos, los acontecimientos  se  han desarrollado a su favor. 
          Sin embargo, últimamente, me he encontrado con jugadores de fútbol en transición  que necesitan elevar  su nivel de forma inmediata, pero que hacen menos de lo que  podían hacer para seguir mejorando. Están más pendientes de las decisiones de los técnicos que del esfuerzo y del trabajo que podían hacer para mejorar. Y, cuando el futuro no les favorece, se lamentan y culpabilizan de sus desgracias  a los demás, a las decisiones de los entrenadores, que no les valoran lo que valen, olvidándose de que ellos son los primeros responsables de su situaciòn, al no haber hecho cosas que en su momento pudo hacerlas y, que al final, repercutieron en sus posibilidades de alcanzar su objetivo.