domingo, 13 de diciembre de 2009

que haría si ocurriera… o la manera de generar estrategias de afrontamiento

A veces los deportistas no saben lo que hacer ante situaciones de máxima exigencia competitiva y, en la mayoría de ellas, se preocupan por cosas que no les van ayudar a rendir a su nivel. Quieren desarrollar sus capacidades pero no saben como, sobre todo las psicológicas, que casi siempre se dejan en manos de la improvisación, del azar, o del viento cuando sopla favorable, sin darle un tratamiento específico.

Una adecuada manera es ésta, la de jugar al qué haría si.., generando una forma de pensar, un autodiálogo y unas tareas a realizar en cada caso, es decir, una miniestrategia específica y personal de afrontamiento. Por ejemplo, que haría si…las cosas se me van torciendo y no suceden com las espero; o si cometo u error y nos meten un gol por mi culpa; o si empiezo a jugar mal y mi confianza se resiente; o si me encuentro un poco nervioso, intranquilo, incómodo; o si las sensaciones durante mi actuación no son buenas.

Son numerosas las posibles situaciones que existen, mucha más que el número de experiencias que conocemos a través de los relatos de los deportistas más relevantes. Sin embargo, inicialmente, podemos apoyarnos en ellas y plantearnos cosas que a otros deportistas ya les ha servido anteriormente para optimizar sus capaciades. Si a eso le añadimos aportaciones personales, estaremos en condiciones de responder óptimamente frente a cualquier impevisto o complicación que surja durante la competición. Es una excelente manera que se encuentra al lacance de todos los deportistas para contribuir a su propia mejora en el camino de la excelencia, pero que también requieren esfuerzo perseverancia y trabajo diario.

jueves, 3 de diciembre de 2009

como no sabia que era imposible, lo hice

Es la frase preferida de mi amigo y colega L. M. Ruiz, referida al pensamiento de A. Einstein y su teoría de la relatividad, que le gusta mucho recordar y comentársela a sus colaboradores. Tiene una especial importancia en el contexto deportivo, relacionada con el establecimiento de objetivos ambiciosos, que muchas veces los deportistas los ven como inalcanzables y, al dejar de perseguirlos, confirman la imposibilidad de conseguirlos.

También guarda una estrecha relación con la autoconfianza, en la medida que nos sugiere que disponemos de una capacidad que nos permitirá alcanzar la meta que nos propongamos, y que sólo hay que iniciar el camino en la dirección adecuada. Lo demás es cuestión de esfuerzo, motivación y perseverancia.

Asimismo nos señala que el hecho de no ponerse limitaciones a la propia capacidad y visualizar un horizonte ilimitado, permite alcanzar logros insospechados, inesperados, sorprendentes y de máxima potencialidad. Es una actitud que se puede poseer y desarrollar en el alto rendimiento y en la vida en general, que posibilitará acometer retos ambiciosos y alcanzar logros excepcionales.

domingo, 8 de noviembre de 2009

la temporada ha sido una decepción, pero estoy satisfecho de mi evolución

Interesantes declaraciones atribuidas al piloto español de F-1, Fernando Alonso (D.V.31/10/09), que permiten establecer las diferencias entre el resultado y la satisfacción personal.Y añadia: “ha sido una temporada frustrante pero estoy contento conmigo mismo y con mi rendimiento”. Representa claramente la diferencia entre un modelo resultadista y un modelo de excelencia.

Hay que recordar que el piloto español lleva dos años sin estar dentro de los TOP-8, lo que en un modelo resultadista le supondría la perdida de las ayudas y de los beneficios como deportista de alto endimiento. Sin embargo, va a mantener e incluso a mejorar su situación al fichar por el equipo de Ferrari.

Además, también nos indica una forma de valorar la temporada independientemente de los resultados obtenidos, como es el grado de satisfación que, como hemos indicado en otras ocasiones, es consustancial a un modelo de excelencia.

jueves, 5 de noviembre de 2009

el fracaso es un episodio, nunca una persona

Es una interesante afirmación aparecida en El Pais Semanal (01/11/09), atribuida a W.D. Brown, que nos va a permitir oponerla a la concepción que se tiene sobre un deportista cuando no logra subir al podium en una cita importante, como los Campeonatos del Mundo o los JJ Olímpicos, y que guarda estrecha realción con el arte de la Resiliencia.



En el mismo artículo se destaca la importancia de esta capacidad (B. Cyrulnik), para obtener éxito en la vida y la define como:” la capacidad de realizarse y de ser feliz, independientemente de lo traumático o de lo adverso que hayan sido las experiencias pasadas de la persona”.



Una de las claves es entender que cada vez que cometemos errores o nos equivocamos, independientemente de las consecuencias que tengan, es una oportunidad para seguir aprendiendo y, si persistimos, llegar a realizar cosas extraordinarias, que inicialmente pudieran parecer que se encontraban fuera de nuestro alcance.



En el ámbito deportivo, el modelo resultadista genera demasiados costes inversos en los deportistas precisamente porque el valor prioritario es el resultado, por encima de la mejora, del crecimiento personal y del bienestar psicológico del deportista.



En este modelo, las contingencias del éxito se encuentran fuera de control del deportista, lo que le lleva a situaciones de alta incertidumbre en la que se dispara la ansiedad. La ayuda se le otorga al deportista una vez se ha obtenido el resultado, es dedcir “a toro pasado”, por lo que es inexistente la relación entre la inversión y el trabajo realizado durante años antes de conseguirlo con dicha ayuda.



Además, al sustituir la motivación intrínseca por la extrínseca, debido a la influencia de las recompensas obtenidas (resultado-recompensa), se abre el camino hacia la amotivación, que es la dimensión motivacional causante de la mayoría de los abandonos que se producen en el alto rendimiento, antes de que finalice de forma natural la “vida deportiva” de los deprotistas.