viernes, 10 de agosto de 2007

deportistas onironautas mirando hacia el futuro

Es el nombre que reciben l@s deportistas que se autoinducen a soñar lúcidamente. Conseguir desarrollar esta técnica y aplicarla en el alto rendimiento, es una tarea que debería entrar en los planes de entrenamiento de l@s deportistas de élite. Los sueños nos permiten construir las situaciones de competición tal y como las deseemos, cuantas veces las solicitemos y con la resolución que más se adecue a nuestros intereses y, cada vez que coincida lo soñado con la realidad presente, generará una sensación como de ir por delante de los propios acontecimientos, mientras estos suceden.



Se puede conseguir desarrollar esta habilidad en aquell@s deportistas que se encuentran altamente motivad@s, se autoprograman el contenido de los sueños y desean recordarlos cuando se despiertan. A la aptitud para recordar las acciones que deseamos realizar en el futuro Stephen LaBerge lo denominó “Inducción mnemónica del sueño lúcido” (MILD, Mnemonic Induction of Lucid Dreams).



Actualmente recomiendo a l@s deportista con los que trabajo que realicen una sesión de visualización sobre situaciones tácticas de competición antes de acostarse y, que al despertarse, hagan un esfuerzo por recordar lo soñado y lo registren. Es una excelente manera de desarrollar la MILD, y a los que no lo consiguen, les sugiero que se dediquen a autosugestionarse como si estuvieran soñando, durante 4 -5 veces a lo largo del día. 



Ser capaz de decidir rápidamente una alternativa adecuada y ejecutarla con determinación, sobre todo en las situaciones de máxima presión, es lo que marca la diferencia entre el éxito o el fracaso, fundamentalmente en aquellos deportes en los que la ejecución eficiente depende de milésimas de segundo. Esta habilidad aumenta las probabilidades de conseguirlo.



jueves, 9 de agosto de 2007

guiándose a través del sueño lúcido

Hablando con Oskar González, joven colaborador y miembro de Grupo Iceberg S. L., me comentaba que había leído un pequeño artículo de E. Punset sobre el sueño consciente en el que, apoyándose en Nicolás Humphrey (psicólogo de la Universidad de Londres), lo definía como: una forma extraordinaria de sueño, en la que el sujeto que sueña es consciente de que esta soñando, puede controlar su sueño y es capaz de guiarse a sí mismo a través de él. Además, se indicaba en el mismo, que se pueden construir escenarios mentales personales que te llevan a una situación específica, en la que puedes controlar todos los elementos presentes, como si estuvieras en un simulador virtual.

Para mí, es satisfactorio encontrar este tipo de comentarios y opiniones, que me animan a profundizar y a comprender la importancia de esta habilidad psicológica, para desarrollarla en l@s deportistas y con l@s técnicos con l@s que trabajo.

Digo esto porque comencé a trabajarla tímidamente con la judoka Miriam Blasco, mencionado en la entrada del 29-07-07, y más tarde con el golfista J. M. Arruti en el año 1996, con unos resultados muy satisfactorios. Posteriormente, cada vez que he sugerido utilizar el sueño lúcido a otr@s deportistas, siempre ha contribuido a optimizar su rendimiento competitivo, con un impacto transversal positivo en el conjunto de sus habilidades y, sobre todo, en relación a los procesos decisionales.

En fin, creo esta habilidad tiene un enorme recorrido y puede llegar a ser un excelente indicador para evaluar el nivel de la capacidad psicológica de jóvenes deportistas en su camino hacia el alto rendimiento. Lo que sí esta claro es que desde este momento y en este espacio, será uno de los temas a tratar con especial interés.


miércoles, 8 de agosto de 2007

a vueltas con la presión

Con este título se aborda un artículo, el Mundo 6-08-07, en el que se comentan aspectos relacionados con la presión, con la ansiedad y con el impacto negativo que tienen sobre la salud psicológica de los deportistas y sobre su rendimiento competitivo. Pero vemos que el contenido de los mismos se relaciona únicamente con los generadores exógenos de la presión, como si sólo existieran ellos. Estoy de acuerdo en que el efecto de los generadores exógenos es negativo para los deportistas... pero nada se dice de los endógenos, que son la clave para rendir bajo presión y permiten alcanzar comportamientos excepcionales.
También pienso que la preparación psicológica debe realizarse durante toda la temporada y a lo largo de la vida deportiva del deportista, pero desde una perspectiva específica de rendimiento y alejada de una visión clínica. El contexto deportivo tiene suficientes elementos específicos y diferenciadores que necesitan ser abordados desde una perspectiva de significación personal y de mejora continua. Solamente me remitiré al contenido de la entrada realizada el 27-07-07, en la que explicaba de forma sencilla los procesos relacionados con la presión y la manera de disfrutarla.


martes, 7 de agosto de 2007

zapatero a tus zapatos

Es lo que esta haciendo de forma inteligente Fernando Alonso, ante la situación tan extraña y  sorpresiva que se ha dado durante la carrera del Gran Premio de Hungria. A pesar de las injustas decisiones de los jueces y del comportamiento antideportivo y fraudulento de su compañero, sólo le preocupa aquellas cosas que le pueden acercar a su objetivo de la temporada. Es la esencia del espíritu competitivo: centrarte en las tareas que dependen de ti.



El comportamiento de su adversario y compañero de equipo no da para mucho. Falso en sus intenciones, falso en sus disculpas y falsa su fortaleza competitiva. Cuando un competidor realiza este tipo de comportamientos es porque en su interior no encuentra otra manera de actuar para conseguir su objetivo, es decir, falta de confianza.



Denunciar a su compañero de equipo por una supuesta maniobra malintencionada sin consultarle y sin atender a las directrices de su equipo, para después de obtener el beneficio correspondiente pedir disculpas, es la antítesis de un espíritu campeón. Tengo la impresión de que la vida deportiva del corredor británico como campeón, si alguna vez lo consigue, será efímera. El tiempo nos lo dirá.