lunes, 6 de agosto de 2007

a vueltas con la mentalidad ganadora

Continuamente leo en los periódicos y escucho  en los programas de T. V. esta frase, que mientras no se llene de contenido, pertenece al mundo de los topicazos. Preguntamos a varios entrenadores lo que supone para ellos esto, y sus respuestas fueron interesantes, pero poco sugestivas:..”salir a ganar”….”echarle un par de huevos” “tener lo que hay que tener”…”…salir a matar”…”salir a pelear”..”salir sin miedo”….”salir a por el partido”…”salir a morder”, etc.. En ningún caso se describe lo que se necesita hacer para actuar de dicha manera.



De ser algo, la mentalidad ganadora se podría decir que es una estructura cognitiva, multifactorial, integral y dinámica, generada por el jugador en base a su potencial, a la influencia de su entorno formativo y a las aportaciones de la propia experiencia. Es decir, que es algo que  se puede construir,  que posee diferentes parámetros, emocionales, mentales y sociales que contribuyen a optimizar las capacidades del/a deportista, y que su manifestación depende de las sinergias  presentes en la situación de competición.



Esta mentalidad no depende exclusivamente de los resultados que se obtengan a corto plazo. Además, a pesar de ellos,  si el nivel de desarrollo de sus habilidades psicológicas es alto, el impacto que le generen podrá ser minimizado con facilidad, ya que, al no tener control sobre dichos resultados, su nivel de compromiso, de implicación y responsabilidad personal permanecerán intactos.


Por lo tanto, la mentalidad ganadora se puede construir de muchas maneras pero, en el alto rendimiento deportivo, es importante que sea en base a  un conocimiento exhaustivo de los procesos mentales, a través del  entrenamiento y  la práctica de habilidades psicológicas específicas.



sábado, 4 de agosto de 2007

la desaparición de la Unión Soviética

A menudo cuando hablo de la situación actual, muchos entrenadores dan excesiva importancia a este hecho: “Ahora las cosas son más difíciles  porque  la U.R.S.S ha desaparecido, han  surgido nuevos países y el nivel de participación de deportistas de calidad es mayor”.  Creo que fue  una época oscura y complicada para el alto rendimiento, sobre todo para aquell@s deportistas que competían limpios en los campeonatos y juegos olímpicos de dicha época.



En los años ochenta l@s deportistas de los paises de la Europa Oriental participaban en programas de entrenamiento en los que se utilizaba el dopaje institucional y  generalizado, muchas veces sin el consentimiento y con el total desconocimiento por su parte. Ahora se supone que eso no existe, por lo tanto la igualdad  es mayor.



Pero sin entrar en ello, lo que quiero señalar es que este tipo de pensamientos merman el nivel  motivacional de l@s deportistas y les aleja de la automejora  ya que, de esa manera,  el valor  del resultado de la competición se convierte en lo más importante, y la atención se centra  en elementos que escapan al control del/a deportista, es decir, son externos y normativos, cuando deberían centrarse en la mejora personal y en los aspectos que se encuentran bajo la controlabilidad y la responsabilidad del/a  deportista. Es una forma de cambiar el clima motivacional sin ser conscientes de ello.



jueves, 2 de agosto de 2007

y yo, mientras tanto, ¿qué hago?

Más o menos es lo que se dice que preguntaba el nuevo entrenador del Madrid, mientras observaba la sesión de entrenamiento centrada en la preparación física (El Mundo 30-07-07). Además, comentaban numerosas explicaciones sobre la importancia del material tecnológico que se utilizaba, el exhaustivo registro de datos de los ayudantes, la importancia de tener una base de datos relacionada con la adaptación, controles de velocidad, minuciosos planes de recuperación, y otras cosas más que evidentemente son necesarias utilizarlas en los nuevos métodos de preparación.



Ahora bien, me atrevo a hacer un interesante pronóstico en relación a los equipos de la Liga de Futbol Profesional: A lo largo de la temporada 2007-08, cuando los entrenadores comenten el rendimiento de su equipo en el partido jugado cada fin de semana, los términos que utilizarán la mayoría de ellos para realizar su valoración harán referencia a: activación, tensión, motivación, confianza, concentración, decisión, implicación, agresividad, competitividad, mentalidad, compromiso, carácter, actitud, combatividad…. Y pregunto ¿Se entrenan estos aspectos? ¿Se utilizan herramientas de evaluación que midan estos parámetros? ¿Se conocen su funcionamiento?



Porque, si no se entrenan y se desconoce su funcionamiento, cómo es posible que se valore el rendimiento del equipo en base a indicadores que no se han entrenado ni entran dentro de los planes de preparación de los equipos. Curiosa contradicción que contamina la valoración que se realiza del rendimiento del equipo y, además, impide identificar los puntos débiles que se han producido durante el partido.



miércoles, 1 de agosto de 2007

la rueda sigue rodando

Mientras escribía la entrada de ayer sobre el conocimiento científico, me acordé de una experiencia que tuve hace unos años, relacionada con este tema. “Expertos preparadores teóricos” comentaban que mi sistema de preparación de deportistas estaba un poco anticuado, en cuanto a la visión y los modelos de preparación que utilizaba, basados en el conocimiento de los  años 70, argumentando que alguno de los instrumentos que manejaba estaban un poco caducos.

En parte tenían razón porque, a veces, el desarrollo tecnológico posibilita formas de registrar datos más eficientes, pero eso no anula la validez  teórica del modelo que se aplica. Pondré un ejemplo: En la antigüedad ya se utilizaba la rueda para trasladar grandes objetos, cosas pesadas o para desplazarse más rápidamente; actualmente el patfhinder, vehículo lunar, utiliza ruedas para desplazarse en la luna. Es evidente que, desde un punto de vista tecnológico, no son comparables ambos tipos de rueda, ahora bien, el fundamento teórico sobre el que se sustenta su aplicación sigue siendo el mismo.



Creo que es una sencilla manera de comprender que las relaciones entre el conocimiento científico y el desarrollo tecnológico  pueden ser complementarias, pero que son dos cosas completamente diferentes. Pensar que el desarrollo tecnológico puede anular la validez científica de  herramientas basadas en dicho conocimiento, supone no entender la relación entre ciencia y tecnología, cuestión trascendental para la preparación de deportistas que deseen alcanzar la excelencia deportiva.